Casos del Corazón: Le pagué con la misma moneda

Casos del Corazón: Le pagué con la misma moneda

Casos del Corazón: Le pagué con la misma moneda

12 de Septiembre del 2016 - 08:53

Mi vida marital estuvo muy bien por un tiempo hasta que mi esposo empezó a tener más obligaciones en el trabajo y no paraba en casa.

Por: Magaly Moro

Claudia (31, Callao). Doctora, le cuento que me casé hace solo cuatro años. Mi vida marital estuvo muy bien por un tiempo hasta que mi esposo empezó a tener más obligaciones en el trabajo y no paraba en casa.

Mi hijo preguntaba por su papá y yo no sabía qué decirle, así que le recriminé por su ausencia. Me dijo que pronto las cosas cambiarían, pero solo se pusieron peores. A todas horas recibía llamadas de una amiguita del trabajo y la situación se hizo más sospechosa cuando salía de la habitación para contestarle.

Un día contesté el celular y me di con la sorpresa de que la mujercita esa lo llamaba “amorcito”. Me puse como loca y en medio de la discusión, mi esposo admitió que me había sido infiel, pero que no había significado nada. Decidí irme de la casa por unos días y me quedé con una amiga.

Afortunadamente mi mamá se quedó con mi hijo para que ambos podamos resolver nuestros problemas, pese a que yo no veía ninguna solución posible. Me negué a recibirlo cuando fue a buscarme y traté de continuar mi rutina como si nada, pero no pude. Estaba furiosa y necesitaba cobrar revancha. Así que terminé invitando a salir a un chico que conocí en el gimnasio. Sabía que yo le gustaba un poco y congeniábamos bien.

Nos tomamos unos tragos juntos y poco a poco las cosas subieron de tono. Nos besamos y, entre abrazos y jugueteos, terminamos durmiendo juntos. Cada una de sus caricias me hacía sentir como en las nubes. En ese momento olvidé todo lo que me estaba pasando y me dejé llevar por completo. Sé que hice mal, pero ya no sé qué decirle a mi esposo ni cómo solucionar lo nuestro. Necesito su consejo.

OJO CONSEJO: 

Procuren conversarlo hasta estar seguros de que podrán dejar las infidelidades en el pasado. Si no es el caso, cada uno debería empezar su propio camino. Suerte. 


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