Casos del Corazón: Me trata como su empleada

Casos del Corazón: Me trata como su empleada

Casos del Corazón: Me trata como su empleada

17 de Septiembre del 2016 - 08:50

Yo era de esas chicas que estaba acorde a las expectativas de los demás, sobre todo de mis padres, siempre han insistido en que me someta a las órdenes de mi marido porque...

Por: Magaly Moro

magalymoro@grupoepensa.pe

Mariella (34, Magdalena del Mar). Doctora, estoy harta. A pesar de que yo me esmero para que mi relación marche bien, siempre salgo perdiendo de la peor manera. Yo era de esas chicas que estaba acorde a las expectativas de los demás, sobre todo de mis padres, ya que siempre han insistido en que me someta a las órdenes de mi marido porque, según ellos, yo le pertenezco a él.

Por una parte no me parecía correcto idolatrar y elevar al grado de Dios a mi pareja; sin embargo, por costumbre familiar, así lo hice. Incluso Patricio, mi esposo, me trata como si yo fuera la mujer del servicio.

He soportado años de humillación, sobre todo cuando trae a sus amigos a la casa.

Estoy desesperada, no sé qué hacer. Quise separarme inmediatamente de él, pero como me casé joven y sin haber estudiado nada, no puedo mantenerme por mí misma. Incluso ir donde mis padres resultaría imposible, ya que no me darían la razón.

Me he comunicado con unas amigas, pero ellas no me quieren ayudar, me piden que vaya a un albergue o comience a trabajar. Yo quiero, pero nadie me contrata por no tener un cartón en mano y ni siquiera puedo trabajar de mesera, ya que el sueldo es poco y no me alcanzaría para mantener a mi hijos.

Lo peor de todo es que ahora debo soportar las borracheras de Patricio y sus infidelidades en mi propio hogar. Mi marido no respeta nuestro matrimonio ni a los pequeños hijos que tenemos.

Doctora, esta situación está colmando mi paciencia, juro que uno de estos días voy a ser capaz de cometer una locura contra él.

OJO CONSEJO: 

Piensa con la cabeza fría. Lo mejor es dejarlo y acude a organizaciones que brindan apoyo a mujeres maltratadas. No permitas que esto continúe por tus hijos.


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