¡Mi ex es un fantasma!

¡Mi ex es un fantasma!

¡Mi ex es un fantasma!

26 de Agosto del 2016 - 00:00

Casos del corazón

Abel (La Perla, 27). Doctora, soy un cobarde por no reconocer el amor que sentía. Ahora no solo Dios me castiga por el daño que causé a mi familia, Miguel también me atormenta al presentarse en cualquier lugar desde que murió.

Lo conocí muchos años antes de que llegara Claudia, mi esposa. Ambos fuimos amigos desde que teníamos 15 años, la relación cambió al entender que algo más nos unía. Siempre lejos de terceros, seguimos juntos por tres años hasta que un día mi padre nos descubrió y sus golpes nos alcanzaron. No contento con esto, fue a reclamarle a la familia de Miguel diciendo que esta situación era una aberración y si no hacían algo efectivo, lo “solucionaría” a su manera. Con esta amenaza, la familia de Miguel dejó la casa alquilada y yo, encerrado en la mía, le perdí el rastro.

Con el tiempo traté de olvidarlo, trabajé como comerciante y me enamoré de Claudia, una gran chica con quien me casé. Podría decir que mi felicidad era completa hasta que Miguel volvió, cambiado, pero regresó. Ahora era un arquitecto que participaba en la creación de un centro comercial de la zona y no dudó en buscarme. Intenté alejarme, pero fue inútil.

Tras tres meses de vernos a escondidas, un día me dijo que si fuera un verdadero hombre tendría el valor de aceptarlo. Dicho comentario me enfureció y discutimos. Esa noche él falleció en un accidente de tránsito. Con la noticia, también creí estar muerto y más aún cuando lo vi sentado a mi costado, parado en mi puesto de trabajo y deambulando por el barrio, como esperando algo más de mí.


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