Casos del Corazon

Quiero ser suya otra vez

Quiero ser suya otra vez
05 de Mayo del 2013
MELISSA (20, Breña). Mis amigas dicen que es normal que el primer amor marque la vida de una para siempre. Sin embargo, en mi caso, necesito a gritos a Fabián y ya van dos años que estuvimos juntos cuando disfruté de mi primera vez en forma intensa.
Según mis amigas, las circunstancias de disfrutar de mi primer encuentro íntimo en medio de un gran peligro hacen que no pueda sacarme de mis pensamientos a Fabián y lo desee y ansíe con locura para que me haga suya cuantas veces quiera.
Hace dos años, en medio de una excursión a Marcahuasi que hicimos un grupo de jóvenes, nos extraviamos Fabián y yo y quedamos
en medio del intenso frío.
A Fabián no lo conocía. Me lo presentaron recién cuando organizamos la excursión y lo tomé con indiferencia. Cuando estábamos al final de la fila, en plena marcha hacia los cerros, descubrió un zorro. Yo estaba a su lado, me pasó la voz y fue corriendo tras el animal para tomarle una foto. Yo, como tonta, lo seguí y, sin darnos cuenta, nos extraviamos.
Estuvimos deambulando toda la tarde. Gritábamos y gritábamos, y nada. El eco devolvía nuestros alaridos, lo que nos hacía sentir más asustados.
Así llegó la noche, la temperatura bajó y la comida que teníamos en las mochilas se acabó. Quedamos en medio de la nada.
Yo estaba tan asustada que me abracé a Fabián y me puse a llorar. Fabián trató primero de calmarme, luego, en sus intentos me besó en los labios y me acarició. Parece que a él no le importó mucho nuestra situación porque siguió besándome el cuello, me mordió una oreja y me abrió la blusa. Yo me encendí como una antorcha y desesperada como estaba también empecé a besarlo.
De repente, estábamos en medio del peligro entregados al amor, en lo que, además, significó mi primera vez.
Fue inolvidable, apasionado, increíble, excitante. Yo lloraba asustada y a la vez estaba encantada en los brazos de Fabián. Y eso no puedo olvidarlo. Viví la noche más increíble de mi vida.
A la mañana nos encontraron abrazados para darnos calor, casi
desfallecientes. Nos llevaron en camillas y a la semana siguiente ya estaba bien. Ahora estoy como loca por reencontrarme con Fabián, porque no puedo olvidarlo y lo necesito a gritos para volver a estar en peligro haciendo el amor.