Su trabajo no me deja vivir en paz

Su trabajo no me deja vivir en paz

Su trabajo no me deja vivir en paz

25 de Junio del 2017 - 10:18

Le pedí que no vuelva a ningún incendio. Tengo tres meses de embarazo y no soporto la angustia de pensar que en cualquier momento pueda suceder algo y se muera

Por: Magaly Moro

magalymoro@grupoepensa.pe

Carolina (37, Magdalena del Mar). Doctora, mi gran amor es y seguirá siendo mi marido (o eso espero). Lo conocí en la primavera de mis 18 años. Ambos estudiábamos la misma carrera: Contabilidad. Sin embargo, él llevaba a la par el trabajo de bombero.

Toda su familia ha pertenecido a este rubro, al parecer su labor de ayudar a la gente es muy importante. En cierta parte esto me agradó, ya que puedo apreciar su calidad de ser humano. Iniciamos nuestra relación después de tres meses de coqueterías. Terminamos la carrera y yo me dediqué al 100% a hacer valer todo mi esfuerzo. Conseguí trabajo rápidamente al igual que Saúl, mi bombero preferido.

Cuando iniciamos esta nueva etapa de profesionales, dejó de lado su trabajo como hombre de rojo. No obstante, su padre se enfermó y le solicitó que él continuase con esta labor social y Saúl, sin dudarlo por un instante, aceptó la propuesta. Al principio, todo estaba muy bien, al fin y al cabo era lo que le apasionaba. Sin embargo, últimamente han ocurrido muchos incendios en Lima, el último que atendió fue en Las Malvinas, gracias a Dios salió vivo, pero con algunas heridas. Por supuesto, en cada una de estas comisiones yo me la pasaba con el corazón en la boca.

Doctora, el susto que experimenté cuando me contó su experiencia me dejó traumada. Le pedí que no vuelva a ningún incendio. Tengo tres meses de embarazo, estoy con riesgo de aborto, no soporto la angustia de pensar que en cualquier momento pueda suceder algo y se muera. ¿Estuvo bien pedirle eso? Yo lo amo, pero no quiero interponerme en sus planes.

OJO CONSEJO:

Cuando te casaste con él y apoyaste su decisión de ser bombero, tenías que prever los pros y contras. Él tendrá que tomar una decisión, pero no por presión.