01 de Noviembre del 2015 - 19:44
Víctor Ramírez

Lea la columna de nuestro director, don Víctor Ramírez Canales.

Se tiene que parar la corrupción y el enriquecimiento ilícito en la policía. No hay que seguir tolerando ni apañando a policías corruptos y malogrados. Se tiene que actuar con mano dura para acabar con esta pesadilla de la inseguridad que nos deja este gobierno que ni con 7 ministros del interior ha podido controlar la corrupción policial y la delincuencia. Parte de esa corrupción es la consecuencia del manoseo político a que son sometidas las fuerzas policiales. Los gobiernos los ponen a su servicio y no al servicio del pueblo. Hay policías que son verdaderos parásitos y utilizan el uniforme para desprestigiar a su sagrado instituto. Todo pensando en que "la plata llega sola".

Son miles los policías sometidos a investigación y disciplina por faltas graves y delitos como secuestro, tráfico de drogas, extorsión, robo, contrabando, estafa, homicidio, violencia sexual, violencia familiar,entre otros. Si a la policía no se logra ordenar y disciplinar se puede convertir en una grave amenaza para la ciudadanía. A estas alturas, el pueblo ya no confía en un policía porque dicen que protegen a los delincuentes, coimean y algunos hasta cobran por atender denuncias. Falta de autoridad y liderazgo.

Lo más preocupante es que hay jefes policiales que saben quienes son los policías delincuentes como el narcocapitán PNP Juan Martín Chávez Briones que era conocido como el "capo" por sus propios colegas y pegaba fotos en las redes sociales con fajos de billetes. Quién fiscaliza a los malos agentes que a todas luces se enriquecen con las coimas o con lo que roban en complicidad con bandas de malhechores y mafias.

Otro caso patético es que el mismo jefe antidrogas de Puno, el comandante Sandro Salinas, era presuntamente narco. Así como este mal oficial, hay policías robacasas, robacarros, extorsionadores y hasta sicarios. ¿Por qué no se hace una verdadera reforma policial y se botan a todos los malogrados, incluyendo los jefes que no son un buen ejemplo para sus subalternos?. Lamentablemente la corrupción viene por el mal manejo de los gobiernos en complicidad con las altas jerarquías que se "amarran" con el poder de turno en busca de ascensos y prebendas.

Hace tiempo que la PNP no viene actuando de acuerdo a las circunstancias que vive el país. Los diversos gobiernos no se han preocupado por actualizarla ni modernizarla. Los delincuentes, las mafias y las bandas criminales tienen mejores armas y equipos que los agentes de la ley, a quienes no les importa combatir a la delincuencia porque se sienten desprotegidos.

Prioridad del nuevo gobierno tiene que ser la seguridad ciudadana que no se logrará cambiando ministros. Hay que buscar el apoyo de países con policías eficientes para que nos ayuden a salir de este infierno que se llama inseguridad ciudadana. El pueblo ya no puede más con la ola de asaltos, robos. crímenes, mafias y sicariato. La corrupción es la madre de la inseguridad.

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