Las armas de los sicarios

Las armas de los sicarios

Las armas de los sicarios | Fotografía: Gonzalo Córdova

30 de Agosto del 2015 - 19:42
Víctor Ramírez

Lea la columna de nuestro director, don Víctor Ramírez Canales.

Todo el Perú se pregunta aterrorizado de dónde sacan las armas los sicarios, quienes se las facilitan y por qué no hay acciones más drásticas contra los traficantes de armas. Una muestra de lo fácil que es conseguir una pistola o un revolver está en la “cachina” y los penales donde hacen los contactos para conseguir “fierros” como el hampa llama a los diversos tipos de armas de fuego. Ahora resulta que la delincuencia está usando hasta bombas lacrimógenas para llevarse botines archimillonarios como ha sucedido en el aeropuerto de Juliaca con el llamado “robo del siglo”. Un hecho que ya es alarmante y terrorífico porque nadie está libre. Ni en su casa, en una fiesta de matrimonio, en un bautizo o cuando celebra su cumpleaños. A los pistoleros no les importa matar niños, ancianos o padres de familia. Una vergüenza para un gobierno que se ufanaba de la “gran transformación” y que ahora es el gran culpable de la inseguridad ciudadana y la crisis moral por la que atraviesa el país.

Nunca antes se había visto la cantidad de asaltos en Lima y provincias. Faltan cámaras para registrar los atracos a punta de pistola y fusil. Los “marcas” y “raqueteros” hacen de las suyas, a veces, hasta en las narices de los policías. Es que hay malos agentes que se integran a las bandas y son cómplices de los delincuentes. El nuevo director de la policía, general Vicente Romero, tiene que hacer trabajar duro a su servicio de inteligencia y contrainteligencia para que le detecten a los malos elementos enquistados en la PNP y que usan el sagrado uniforme policial para robar cuando su verdadera misión es combatir el crimen, la delincuencia y dar la máxima seguridad a la población.

El buen policía no debe permitir que nadie porte un arma sin el debido permiso oficial. A diario se ve a sujetos que se pasean muy campantes con pistolas en la cintura. Así entran a los cines, restaurantes o lugares públicos sin que nadie les diga nada.. En estos casos, el policía tiene que actuar de inmediato y constatar si el permiso es oficial o falsificado, ya que en el Jirón Azángaro venden hasta credenciales de congresistas. Sin duda que en el mercado negro se consiguen armas, granadas y bombas que son de exclusivo uso de las fuerzas armadas y policiales. ¿Por qué están en manos de los delincuentes asesinos?. No solo eso. Hay delincuentes que usan falsas identidades para hacerse pasar como policías.

Hay patrulleros y policías que hacen “guardia” en lugares sospechosos donde al parecer dan “protección” a gente de mal vivir. Por eso es que el nuevo director de la PNP tiene que comenzar moralizando o limpiando la casa. Está comprobado que en las redes y bandas criminales hay policías implicados. Eso lo saben los altos mandos y es hora de desenmascarar a los malos elemento que le hacen tremendo daño a sagradas instituciones como las fuerzas armadas y policiales. Con mano firme, hay que acabar con la inmoralidad, la delincuencia y la corrupción en la policía.