Manoseo de la Policía trae más seguridad

Manoseo de la Policía trae más seguridad

Manoseo de la Policía trae más seguridad | Fotografía: César Grados

27 de Septiembre del 2015 - 18:24
Víctor Ramírez

Lea la columna de nuestro director, don Víctor Ramírez Canales.

La policía es uno de los institutos armados más manoseado por los gobiernos de turno y los políticos que llegan al poder. Todos hacen “reforma policial” y utilizan a los efectivos para sus intereses personales o del grupo político al que pertenecen. En pocas palabras, la policía no está al servicio del pueblo sino al servicio de quienes ocupan los más altos cargos de la nación. Un ejemplo es el caso Nadine. Esto explica que durante el gobierno de Humala se haya batido récord con 7 ministros del interior hasta el momento en que está José Luis Pérez Guadalupe.

Nadine, con el pretexto de que es la primera dama, se moviliza con toda una escolta y resguardo policial utilizando una flota de los mejores vehículos para su servicio. Cuando va al congreso se rodea de un ejército de guardaespaldas pertenecientes a seguridad del estado que le abren o cierran el paso al gusto de ella. Atropellan, golpean y tratan como delincuentes a los periodistas para “proteger” a su jefa. Mientras, millones de peruanos sufren por la inseguridad ciudadana y no son culpables de nada, la muy señora es resguardada para que se vaya a defender de graves acusaciones de quien antes fue su mentor y financista, Martín Belaunde Lossio. Qué diferencias con primeras damas como Violeta Correa de Belaunde o Pilar Nores de García

En la década de los 80 existían la Guardia Civil, la Guardia Republicana y la Policía de Investigaciones del Perú(PIP). Llegó Alan García al poder en 1985 y no se le ocurrió mejor idea que unir a las Fuerzas Policiales para que “sean más eficientes y combatan la inseguridad ciudadana”. No pasó nada. Llego Fujimori en 1990 y viene la década de la corrupción en las fuerzas armadas y policiales liderada por la dupla Fuji- Vladi. Todo fue una perdición.

Entra Toledo y siempre la policía en la última rueda. Vuelve Alan el 2005 y la policía bien gracias. Llega Ollanta Humala como el “abanderado” en la lucha contra la delincuencia, la gran transformación y los resultados están a la vista. Ahora que ya está de salida quiere reivindicarse, pero parece que el remedio es peor que la enfermedad. Inclusive, según los especialistas, se corre el riesgo de que se incremente la corrupción. Sostienen que si los policías dejan de cachuelear, cobrarán más por las coimas.

Además, es imposible que la policía pueda cumplir con su cometido por falta de presupuesto y equipamiento. La mayoría de las comisarías no tienen internet y están incomunicadas. Los policías compran sus celulares y su propio módem para realizar sus llamadas telefónicas. Las armas que tienen son obsoletas frente a las que usan las redes criminales y los sicarios. Así no se combate la inseguridad ciudadana. Un gobierno eficaz tiene que hacer una reingeniería policial con integrantes que sean honestos y con una verdadera vocación de servicio y entrega a la comunidad. Basta de gente improvisada, amigotes y ayayeros en los institutos armados y policiales.