Zapatero a sus zapatos

Zapatero a sus zapatos

Zapatero a sus zapatos | Fotografía: EFE

12 de Julio del 2015 - 16:13
Víctor Ramírez

Lea la columna de nuestro director, don Víctor Ramírez Canales.

Ollanta Humala se fue a España con su presidenta y primera dama en una visita de estado. Es decir, el primer mandatario tenía que comportarse como un estadista. Pero muy a pesar nuestro no fue así. Desperdició la oportunidad de potenciar la imagen del Perú en Europa, muy venida a menos por los escandalosos casos de corrupción y la indiferencia de los burócratas para promover la grandeza del Perú como el no concurrir a la Expo de Milán, en Italia, donde se exhibe lo mejor de la gastronomía mundial. Humala fue a Madrid a despotricar contra los medios de prensa y a defender al presidente de Venezuela Nicolás Maduro, quien tiene aplastado al pueblo venezolano bajo un régimen autoritario y encarcelados a los líderes de la oposición. Un jefe de estado que se fue a quejar de que su gobierno las pasa mal por culpa de la prensa en “manos de grupos de poder que lo quieren desestabilizar”. Nada más falso porque el único que se desestabiliza es él por no actuar como un verdadero líder y estadista. Parece que la presidencia le queda muy grande a estas alturas y añora lo que hacía como comandante al frente de un cuartel, lo que no es lo mismo que gobernar en democracia. Por eso es que la oposición le dice “zapatero a tus zapatos”.

El famoso ex primer ministro inglés Winston Churchill decía que “el político se convierte en estadista cuando piensa en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Ollanta huma no solo piensa en la elección que se vienen sino en defender a su mujer que cada vez está más embarrada en casos de corrupción y que por metiche lo ha hecho fracasar en su gobierno. Basta solo recordar que por culpa de ella la bancada nacionalista se dividió por imponer a Ana María Solórzano como presidenta del Congreso cuando el sentir de la mayoría era elegir a Marisol Espinoza. Encima, se dio el lujo de sacar al ex premier César Villanueva y luego poner a su amiguita Ana Jara en el premierato para dar origen al escándalo de los pañales. Con amiguismos y compadrazgos no se hace política. A pesar de esta cadena de malos manejos, Ollanta defiende a quien lo tiene arruinado políticamente y culpa a los medios de prensa por las metidas de pata y los destapes de corrupción en su gobierno.

Es una pena que al frente del Perú esté un presidente sin autoridad ni liderazgo. Vapuleado por la oposición y sin visión de estadista. Que dice y se contradice. Ahora dice que no dijo lo que dijo en España que los medios medios de prensa manipulan y lo quieren desestabilizar. Lo peor es que manda al primer ministro Pedro Cateriano para que lo respalde y también se queme tratando de explicar lo inexplicable. Culpando a “la llamada concentración de medios de no dar oportunidades al gobierno, a veces ni para cumplir con su labor informativa”. Como si los periodistas tuvieran que difundir solo lo que les gusta a Ollanta, Nadine y sus ayayeros. Claro, para ellos es una “ofensa” que se diga que la primera dama se da lujos de reina, comprando con tarjetas de las amigas y dándose la gran vida en paseos con plata de origen sospechoso. Claro, como tienen rabo de paja viven obsesionados con los medios de comunicación, creen que todos están su contra y arremeten contra la prensa. Se hace la víctima y se va al extranjero a llorar haciendo el ridículo mundial.

No hay peor ciego que el que no quiere ver. El crecimiento económico se ha frenado. El índice de pobreza ha aumentado. Hay más desnutrición. Más delincuencia. Mas corrupción. Hay un desbande en el partido de gobierno que corre el riesgo de perder la presidencia del congreso. Nadie cree en los voceros del nacionalismo ni en su candidato Daniel Urresti. Los programas sociales está haciendo agua en Lima y provincias. Los robos y desfalcos están a la orden del día. Los sicarios siguen matando y los narcos están su salsa. Vivimos en el país de la coima y reina la injusticia. La verdad es que ha sido un quinquenio perdido y hay muy poco que rescatar de este gobierno. No faltaba más. Si Ollanta apoya a Nicola Maduro que tiene amordazado al pueblo venezolano, muy poco es lo que se puede esperar hasta que acabe su mandato el 28 de julio del próximo año. Ojalá venga algo mejor y que el remedio no sea peor que la enfermedad.