El legado de los explebiscitarios

El legado de los explebiscitarios

El legado de los explebiscitarios

22 de Septiembre del 2016 - 00:00

Institución patriótica tacneña cumplió 70 años

La campaña plebiscitaria en 1925 y 1926 en Tacna y Arica, que buscó que los peruanos decidieran si sus territorios volvían o no al Perú, no solo puso a prueba el patriotismo de dos pueblos, sino también el sufrimiento de los nuestros.

Ramón Flores Huanca fue uno de los que participó en el frustrado plebiscito y uno de los 80 que tenían la difícil tarea de difundir que pronto volverían al Perú. A sus 31 años, así como otros muchachos, ya sabía lo que era cargar semejante tarea encomendada en ese momento por el presidente Augusto B. Leguía, cumpliendo lo que se señalaba en el Tratado de Ancón. Llegaron a Tacna a bordo del famoso vapor “Ucayali”.

Flores Huanca falleció a la edad de 94 años y delegó a su esposa, Luzmila Quea, y ella posteriormente a su hija Elena el legado del patriotismo. Ella tenía 20 años cuando decidió representar a su papá. Ya lleva 46 años en la institución.

Herencia. “Cuando mi padre llegó a Tacna se le cayeron las lágrimas porque la ciudad parecía el oeste; en ese entonces solo era del Caramolle hasta el Caplina, no había más. Tacna estaba en un abandono total”, narra Elena Flores Quea, actualmente presidenta de la Asociación de Explebiscitarios de Tacna y Arica.

La organización patriótica, fundada el 1 de agosto de 1946, cumplió 70 años de funcionamiento este año y a decir de su presidenta, no buscan más que resaltar el papel de sus exintegrantes como reserva patriótica del Perú. Pese a que la organización era bastante seria y muy cuidadosa de las tradiciones masculinas, Flores Quea ingresó a la asociación cuando tenía 20 años, y lo que más recuerda de esos pasajes es ese fervor casi religioso que cada uno de sus integrantes guardaba por el Perú. “Nunca ganaron un sueldo por defender su patria. Ellos ponían su pecho al frente arriesgando a sus hijos, esposas y nietos, porque no había tranquilidad en Tacna. No es como ahora, que todos estamos libres y en paz. Había que trancar las puertas, todo era un hostigamiento general. (Los chilenos) entraban con caballo y todo, decían ‘máteme esa gallina’, ordenaban que les cocinaran; a la hija que estaba ahí la violaban, todo era un desastre en Tacna y las puertas marcadas con cruz”, cuenta.

Hoy entre sus pertenencias guarda un antiguo revólver oxidado por el paso del tiempo, pero que revive esa dura época.

RECUERDOS. La historia resalta que tras la funesta Guerra del Pacífico, que culminó en 1883, se debería decidir el destino de Tacna y Arica a través de un plebiscito. La hostilidad de la época por los vencedores del país sureño, ante la impotencia e indiferencia de las autoridades peruanas, conllevó que este hecho histórico nunca se plasmara. En ese entonces, el árbitro norteamericano que presidía la comisión del plebiscito, William Lassiter, determinó que no habían condiciones para realizar la consulta. En su informe, detalló los abusos que los chilenos cometían contra los peruanos.

“Nosotros no pedimos nada, no queremos un sueldo, no ganamos nada, no tenemos pensión de gracia, tampoco lo deseamos porque no podemos cobrar lo que nuestros padres hicieron, pero eso sí, exigimos que se nos respete. Porque lo único que hacemos es incentivar el amor a la patria, amar a Tacna, y a tener dignidad e identidad, no perderlas jamás”, exclama.

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