Gallinazos limpiadores de corrupción

Gallinazos limpiadores de corrupción

Gallinazos limpiadores de corrupción

28 de Septiembre del 2016 - 00:00

Esculturas con significado social recorren la capital

En su taller de Barranco nos recibe la artista plástica Cristina Planas, escultora de profesión desde hace 20 años. Lo primero que salta a la vista son las impresionantes esculturas que ocupan la habitación, donde ella puede pasar varias horas desarrollando lo que llama su pasión.

“La escultura es mi pasión. Yo cuando estoy en mi taller siento que respiro, que soy libre, me siento muy cómoda y muy contenta cuando estoy trabajando”, confiesa la artista.

A Cristina no le importa el tiempo si ve reflejado en su trabajo lo que quiere expresar. Esto es justamente lo que pasó con su última obra “Gallinazos”. Le tomó tres años terminarla. Su objetivo era visibilizar un problema social latente: la corrupción en las instituciones y la carencia de valores sociales.

“Para mí, los gallinazos se basan en una interpretación sobre la corrupción, impunidad y falta de valores insertadas en instituciones como la iglesia, que la pongo como ejemplo, pero que se replica en muchas entidades”, señala Cristina.

La primera fase del proyecto comenzó en noviembre de 2014. Consistió en colocar 25 cabezas de gallinazos en palmeras muertas de Los Pantanos de Villa. La segunda fase se inició en junio de este año. La obra se concentró en un gallinazo de gran tamaño acompañado de la figura de “San Francisco de Lima”, como lo llama Cristina.

La primera parada de esta obra fue la torre de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), en Barranco.

Tras esto, la obra fue llevada al techo de la Gran Biblioteca Pública de Lima. Aquí “San Francisco de Lima” apunta con su mano a la Fiscalía de la Nación, institución muy cuestionada por la ciudadanía.

“‘Gallinazos’ es un proyecto a largo plazo. Quería, primero, reivindicar al ave relacionándola con el tema de reciclaje en estos momentos de crisis climática y de valores. Por eso, hice una exposición en que ellas eran los vigilantes del pantano. Para esta segunda fase, lo acompaña un santo que representa al papa Francisco, quien en mi interpretación busca hacer una limpieza en su institución, la iglesia”, explica la artista.

Cristina se niega a dar detalles de la siguiente parada de su obra y de la tercera fase del proyecto. “Es un misterio”, dice. Sin embargo, revela que espera que sus gallinazos estén en escena hasta el Bicentenario.

MENSAJE. Cristina supo que quería dedicarse a las artes al terminar la secundaria. Ingresó a la Pontificia Universidad Católica pensando estudiar diseño gráfico, pero finalmente se dio cuenta que lo suyo era la escultura.

“El arte tiene que hacerte pensar. Tiene la capacidad de incomodar y que te obliga a repensarte. Te conmueve”, afirma Cristina.

Con sus esculturas, la artista busca contribuir a un cambio en la sociedad.

“Yo tengo hijos y quiero entregarles una mejor sociedad. Creo que cada uno desde su bastión, desde su esquina, tiene la posibilidad de contribuir con un granito de arena. Este es mi aporte a una sociedad que considero debe cambiar”, finaliza Cristina.

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