La heredera del Caballero de los Mares

La heredera del Caballero de los Mares

La heredera del Caballero de los Mares

10 de Octubre del 2016 - 00:00

Doña Juana Polo Ruiz es sobrinanieta de Miguel Grau Seminario

No cualquier persona sobrepasa los 100 años de edad; sin embargo, doña Juana Rosa Polo Ruiz sí ha celebrado a lo grande sus 105 años, llena de vida y gozando de muy buena salud a lado de sus seres queridos, en su vivienda ubicada en la provincia lambayecana de Ferreñafe.

Pero ella no solo es Juana Rosa Polo, también es la sobrina nieta del peruano del milenio Miguel Grau Seminario. Totalmente lúcida, cuenta que nació un 6 de mayo de 1911, es madre de 11 hijos y tiene 36 nietos, 104 bisnietos, 106 tataranietos y dos tataratatara nietos.

Sus padres son Casimiro Polo Morales y Sebastiana Ruiz Saavedra, natural de Piura. Su abuelo materno, Anacleto Ruiz Grau, era primo hermano del hombre de los mares. Dijo que no llegó a conocer a su tío abuelo, pero el padre de su mamá siempre les contaba de la existencia de él (Grau).

DE SOL A SOL. Mamá Juanita, como es conocida por sus familiares, fue una mujer trabajadora; como se dice, laboró de “sol a sol” para sacar adelante a sus 11 hijos, esto debido a que su esposo la abandonó cuando su última hija tenía apenas ocho meses de nacida.

“Trabajé en la servidumbre para los blancos o personas adineradas como los hacendados de ese entonces, a nosotras a veces nos llamaban las niñas. Yo me comprometí a los 19 años de edad y tuve mis hijos muy seguido, es por ello que los patrones aprovechaban para yo dar de amamantar a sus vástagos, ya que las damas no daban de lactar a sus hijos en esas épocas. Era porque tenían que verse bellas para sus esposos”, recordó.

Doña Juana cuenta que en sus horas libres lavaba ropa para otras personas y lo hacía en las acequias o ríos, cargando a su hija más pequeñita con una sabana en la espalda y a sus otros niños los sentaba en tinas a su costado, para evitar algún accidente. También trabajó en el campo trasplantando arroz, sembrando maíz, desyerbando, cargaba leña en su cabeza para poder cocinar para sus pequeños hijos. Asimismo, recogía del campo algunas verduras o frutas y llevaba a su casa algún otro alimento que le brindaban sus patrones, de esa manera no dejaba de hambre a sus pequeños.

“Antes no había luz y preparábamos los alimentos en cocinas de adobe y barro. Obligada tenía que recoger leña del campo y llevarla a mi humilde casita. Mi esposo me abandonó con mis 11 hijos, pero eso no fue impedimento para sacarlos adelante y mantener a mis niños. Duro trabajé para darles de comer y no se vayan a dormir con el estómago vacío. Antes no había planificación familiar y ni bien dábamos a luz, allí mismo salíamos embarazadas (risas), era como una costumbre de tener la barriga llena (risas) pero era hermoso”, expresó mamita Juanita.

Ejemplo de mujer. Para ella es hermoso recordar cada minuto de su vida al lado de sus hijos, y ahora junto a sus nietos, bisnietos, tataranietos, y también con los bebés de estos últimos. Dice que es una alegría conocer a la descendencia que está llegando y probablemente la futura, más aún contarles su historia y cómo logró salir adelante. Sus seres queridos, amistades y vecinos la consideran como un ejemplo de mujer, más aún siendo una de las más antiguasde la provincia de Ferreñafe.

“Decirles a todas las mujeres que si un hombre las abandona, no es un pretexto para deprimirse o también abandonar a sus hijos. Dios nunca abandona, es solo ponerle actitud y punche para sobresalir y demostrarles que sí se puede, así serán mejores que un hombre. Tampoco dejarse golpear, hay que valorarse siempre. A mi edad yo veo que muchas mujeres son violentadas y eso no debe de darse. Hay que quererse y hacer las cosas bien”, recalcó.

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