Judíos asesinan a pollos y gallinas para “expiar” sus pecados

Judíos asesinan a pollos y gallinas para “expiar” sus pecados

Judíos asesinan a pollos y gallinas para “expiar” sus pecados

10 de Octubre del 2016 - 23:09

Son las "aves expiatorias" para el judaísmo en el Yom Kipur (Día del Perdón)

Los judíos más tradicionalistas llevan a cabo durante estos días que preceden al Yom Kipur (Día del Perdón), que se celebra a partir de mañana al ponerse el sol, una peculiar tradición conocida como las 'kaparot', en la que sacrifican pollos y gallinas para expiar los pecados.

En algunos de los barrios más devotos de Jerusalén se reproduce una escena poco frecuente, incluso para una ciudad tan conservadora, de cara a la festividad más sagrada del calendario hebreo en la que los creyentes piden perdón a dios por sus ofensas y que les inscriba en el libro de la vida.

Miles de pollos y gallinas son apilados con el destino de ser elegidos por alguno de los judíos que esperan transferir al animal sus pecados y después, a través de su sacrificio, deshacerse de ellos y afrontar aligerados de culpa la semana de reflexión que se abre con el Rosh Hashaná (Año Nuevo).

Un joven israelí que prefiere no revelar su nombre explica a Efe, en uno de los puntos de la ciudad donde se celebran estos rituales, que su familia ha montado en un aparcamiento próximo al mercado de Jerusalén Oeste, cómo por 50 shekels (unos 12 euros) y una oración la persona queda eximida de toda culpa.

"Eliminan los pecados que han cometido matando al animal. Después lo limpias, lo comes o se lo das a los pobres", cuenta ante la mirada del 'shojet' (matarife habilitado por el rabinato), que devora un tradicional hojaldre relleno de queso, indiferente a la sangre dispersa por los degollamientos de la mañana.

El origen de la costumbre varía según la fuente. Algunos aseguran que comenzó hace más de dos mil años en la época del Templo de Jerusalén, cuando los sacrificios a dios eran moneda de cambio habitual, mientras que otros señalan como punto de partida el supersticioso período de la Edad Media, en el que se degollaban aves para alejar los malos augurios.

Cualquiera que sea, la ancestral tradición sigue teniendo arraigo entre los muchos israelíes que hacen cola estos días entre el calor, el ruido y un insoportable olor a carne y tripas desparramadas sobre los improvisados mostradores que despachaban las aves.

"Estos son de los días más sagrados del año. Tomamos los pecados de nuestro cuerpo y de alguna forma los transferimos al pollo en lugar de (guardarlos) en nosotros. Son diez días de arrepentimiento. Y esta es una de las muchas cosas que hacemos. También rezamos mucho", explica a Efe el joven Ari.

Él, como deben hacer los hombres, ya ha seleccionado su pollo, mientras que las pocas mujeres que son visibles en el barrio ultraortodoxo de Mea Sherim, aguardan con sus gallinas en la mano la larga fila hasta el 'shojet', protegido con una bata de plástico por la que resbalan gotas de sangre.

La exhaustiva selección de las aves forma parte integral del ritual religioso, pues sólo animales que por ejemplo no tengan el ala rota pueden ser sacrificados e ingeridos, según las estrictas leyes de alimentación judías.

Antes de pasar por el cuchillo con un corte limpio y profundo en la garganta, el matarife describe con el pollo o la gallina al menos tres círculos sobre la cabeza del creyente -niño o adulto- mientras repite una y otra vez la invocación expiatoria.

"Este es mi sustituto, éste es mi cambio, ésta es mi expiación, este gallo/gallina será degollado y yo seré sellado para la vida buena y la paz", reza la expiación.

Las 'kaparot' acontecen todos los días desde el Rosh Hashaná hasta la víspera del Yom Kipur, en el que miles de fieles acuden a rezar al Muro de las Lamentaciones en la ciudad vieja de Jerusalén, el lugar más sagrado para el judaísmo, o a las sinagogas.

A la par de esta tradición, las autoridades seguían insistiendo este año en que el sangriento ritual sea sustituido por una versión más amigable y ecológica, la de hacer las "expiaciones" por medio de donaciones en metálico a los más desfavorecidos. 

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