16 de Mayo del 2012
Cuando se desarrollaba una nueva audiencia por el caso del crimen de la empresaria Miryam Fefer, el sicario que la asesinó, Alejandro Trujillo Ospina, se burló del hijo de su víctima.
En un momento de la breve presentación, señaló a Ariel Bracamonte y le sonrió de forma socarrona. Algunos dicen que le señaló el banquillo de los acusados y rió.
El aludido afirmó que no se dio cuenta de la actitud del colombiano, pero enfatizó que le tiene sin cuidado porque 'el que ríe último, ríe mejor'.
La fiscal a cargo, Mónica Puma Huavil, informó a la Segunda Sala Penal que solicitó se realicen una serie de pruebas, que no se pudieron recabar por la huelga en el Poder Judicial.
También pidió el testimonio del mayordomo de Miriam Fefer, el levantamiento del secreto de las comunicaciones de las llamadas hechas y recibidas por Alejandro Trujillo Ospina, su hermano, su pareja y la madre de ésta, ya que podrían haber recibido llamadas de Eva Bracamonte, acusada de parricidio; Liliana Castro Manarelli y Trujillo Ospina, coacusados.
La Sala suspendió la audiencia hasta el 21 de mayo.
Con información de Enrique Rodríguez E.