Casa Ronald MacDonald se relanzó con nuevo nombre y el objetivo de ayudar a más familias que vienen a Lima desde las regiones para que sus hijos con enfermedades complejas.
Casa Ronald MacDonald se relanzó con nuevo nombre y el objetivo de ayudar a más familias que vienen a Lima desde las regiones para que sus hijos con enfermedades complejas.

Quince días después de convertirse en padres de un bebé varón, Adam Díaz Ruíz y Katherine Altamirano Sandoval se vieron obligados a acudir de emergencia a un hospital regional de Áncash, ciudad donde viven, debido a que la piel de su pequeño presentaba un color amarillento.

El primer diagnóstico fue ictericia y los reportes médicos siguientes indicaban que su salud empeoraba pues tenía dificultades para respirar, por lo que debió ser intubado. No obstante, se desconocía la causa de esos síntomas.

Lejos de una mejoría, los primerizos padres recibían noticias poco alentadoras e, incluso, llegaron a desahuciar al menor. Semanas después, la llegada de un equipo de especialistas del (INSN-San Borja) les dio esperanzas.

“A través de un electrocardiograma detectan que tenía una conexión anómala total de las venas pulmonares, o sea que había nacido con una cardiopatía congénita”, contó a OJO el padre del pequeño.

Aunque al inicio les dijeron que un traslado a Lima era complicado, este se pudo realizar en una avioneta, permitiéndole al menor recibir atención y ser operado en quincena de febrero del 2020.

Casa Ronald MacDonald ConJuntos, un segundo hogar

En este proceso de lucha por salvar a su hijo, Adam y Katherine lo acompañaron, dejando su tierra natal y trabajo, por lo que no tuvieron otra opción que acampar en los exteriores del hospital, pero no fue por mucho tiempo.

Gracias a las asistentas sociales del nosocomio, llegaron por primera vez a la Casa Ronald, albergue que acoge a las familias de más de mil pacientes del INSN-San Borja y que esta semana estrenó nuevo nombre: Casa Ronald MacDonald ConJuntos.

Adam Díaz Ruíz y su esposa Katherine Altamirano esperan que su pequeño se recupere.
Adam Díaz Ruíz y su esposa Katherine Altamirano esperan que su pequeño se recupere.

Para la pareja, este acogedor lugar, que está ubicado en Surco y funciona desde hace cinco años, se convirtió en un segundo hogar pues no solo los cobijó en plena pandemia hasta julio de 2020, cuando su pequeño fue dado de alta tras una recuperación exitosa, sino que les volvió a abrir sus puertas en noviembre de 2021 dado que el menor empezó a presentar convulsiones.

“Es una enorme bendición (estar albergado). Si yo no estuviera acá, pagar afuera un hospedaje vale entre 60 y 80 soles, lo cual es complicado (...) Si estos lugares no existieran, tantas historias no llegarían al final feliz que uno espera”, comentó Adam.

El final feliz que esperan Adam y Katherine es que su hijo, diagnosticado con epilepsia, logre sanar. Y mientras esto se concreta en la Casa Ronald MacDonald ConJuntos no les falta alimentación, atención psicológica y sobre todo un techo.

“Mi único objetivo en la vida es poder salir por la puerta del albergue con mi hijo sano, es la única misión. Y creo que la misión de ellos es darnos amor, un amor incondicional”, añade Adam.

CIFRAS:

3 millones de soles han podido ahorrar, en conjunto, las familias que ocupan el albergue.

5 años hace que viene operando esta casa que acoge a padres que vienen de provncias.

OJO AL DATO

Según la directora del INSN-San Borja, Zulema Tomas, el cambio de nombre del albergue significó su relanzamiento y un objetivo mayor: ayudar a más familias vulnerables que deben permanecer en Lima largos periodos mientras sus hijos reciben tratamiento.