Policía despejó las arterias que eran bloqueadas por manifestantes en la plaza Bolgnesi. (jorge.cerdan/@photo.gec)
Policía despejó las arterias que eran bloqueadas por manifestantes en la plaza Bolgnesi. (jorge.cerdan/@photo.gec)

Despúes de ver los programas dominicales, con sendos reportajes sobre las protestas tanto en Lima como en provincias, se puede concluir con mejores elementos de juicio que el Perú ha sido arrasado a punta de piedras y fuego para beneplácito de las manos siniestras que mueven las cunas del vandalismo. Un policía quemado en su patrullero y otro salvado con las justas, comisarías y sedes judiciales en llamas, además de carreteras bloqueadas en norte, centro y sur, configuran una situación inaceptable y, si no fuese por el arrojo funcional de la y de las mismas Fuerzas Armadas, estaríamos hablando de una tragedia mayor. Es cierto que de por medio existen varias demandas justas de vieja data, pero eso no es un alegato que sustente tanta destrucción con millones de soles en pérdidas y el descrédito de nuestro país. A ver si, como dice el papa Francisco, el diálogo hace el milagro y finalmente logramos encausar al Perú hacia la paz. Por favor.