Intransitable. Así luce el jirón Puno, en el , donde decenas de ambulantes han tomado pistas y veredas para vender distintos productos, impidiendo el paso de los visitantes y el acceso a tiendas formales.

En un recorrido por esta calle, OJO comprobó que, desde el cruce con la avenida Abancay, la ocupación no permite a los clientes transitar con facilidad, lo que genera aglomeración en este contexto de pandemia. Además, ante alguna emergencia como sismo o incendio, no hay posibilidad de salir rápidamente.

Los comerciantes informales han colocado mostradores, mesas, cajas de cartón y otros objetos que les permiten exhibir sus productos. Venden relojes, juguetes, ropa hasta comida, todo se entremezcla sin cumplir con medidas de seguridad.

Pedro Galvez, dirigente de Mesa Redonda, señaló que este tipo de comercio informal perjudica a quienes sí cumplen las reglas. “Mesa Redonda está llena de ambulantes. Esto nos afecta aún más porque el formal paga luz, agua, teléfono, el informal se ha vuelto dueño de las calles y no paga ni impuesto. Es una competencia desleal”, señaló.