Las elecciones podridas de Maduro

Columna del director de diario Ojo, Jaime Asián

Por: Jaime Asián

La verdad, nosotros no le creemos a Nicolás Maduro ni lo que come. Corrijo, sí le creemos, porque -junto a su cúpula de ayayeros- son los únicos que se llenan a diario el buche y están panzurrones, mientras la mayoría de la población venezolana vive cerca de la inanición, es decir de la muerte por hambre y sed.

Qué sujeto para tan impresentable. Es una mala clonación de Hugo Chávez. Y acaba de reelegirse y no cabe la menor duda de que las elecciones de ayer son una payasada más de su dictadura, plagada de fraude y burla para la comunidad internacional.

Según sus conteos amañados, el chavista alcanzó casi 6 millones de votos y eso es imposible porque, para empezar, el ausentismo fue mayoritario y la participación ciudadana no llegó al 30%, según la oposición.

Como consecuencia lógica, los 14 países del Grupo de Lima desconocieron el proceso electoral, llamaron en consulta a sus embajadores en Caracas y decidieron “reducir el nivel de sus relaciones diplomáticas” con esta Venezuela que va camino a la putrefacción total en manos de Maduro, mientras continúa el éxodo de llaneros rumbo a países vecinos, entre ellos el Perú.

Me pregunto si el mundo seguirá permitiendo el reinado de este señor, que no entiende de libertades ni de nada.

Esto fue todo por hoy, guardo el lápiz, hasta mañana.

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