Me enamoré en la Casona

Me enamoré en la Casona

Me enamoré en la Casona

04 de Enero del 2018 - 07:55

Después de tres horas de pura salsa, me separé de mi grupo para bailar un poco de reggaetón. En una de las canciones, un chico se me acercó y me pidió bailar pegaditos

Por: magaly moro

magalymoro@grupoepensa.pe

Morelia (27, Santiago Surco). Doctora, no sabe lo que me pasó. Eran los últimos días del año y junto a unas amigas del trabajo decidimos cerrar el 2018 bailando y festejando en un conocido local del Centro de Lima. La Casona de Camaná fue el lugar escogido por todas, ya que se caracteriza por su gran variedad de zonas y estilos de música.

Después de tres horas de pura salsa, me separé de mi grupo para bailar un poco de reggaetón. En una de las canciones, un chico se me acercó y me pidió bailar pegaditos. Yo acepté, puesto que el alcohol influenciaba en todas mis acciones. Luego de cuatro canciones, ya no era un simple baile con coqueteos, se convirtió en una sesión de besos apasionados. No sé en qué momento terminamos, pero en mi subconsciente estaba feliz porque al fin había superado a un amor del pasado, quien me hizo sufrir un montón. Decidimos descansar un poco y nos fuimos a comprar una cerveza y sentarnos un momento.

Comenzamos a hablar sobre nuestros trabajos y algunos intereses en común. Me comentó que era editor de videos en una empresa grande. Ya eran más de las 5 a.m. y decidí pedir un taxi por aplicación. El chico me insistió para quedarnos hasta que cierre el local, pero faltaban 2 horas para entrar a trabajar, ya que lamentablemente me tocaba turno ese día.

Intercambiamos nuestros números con la esperanza de vernos en otro momento. En mi mente era una aventura más, pero cuando se despidió, nuestros labios tardaron en separarse. ¿Estaría bien pensar en algo más formal?

OJO CONSEJO:

Normalmente, estos encuentros significan otra cosa. No te ilusiones por una simple salida. Si te quiere conocer, no te cierres, pero ten cuidado. El tiempo hablará.

LEE TAMBIÉN: Mi hija está con un viejo

HAY MÁS...

ojo