Yo amo a mi gordita, pero...

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Yo amo a mi gordita, pero...

08 de Enero del 2019 - 07:24

El problema realmente se manifiesta cuando hemos querido tener intimidad, porque ya no podemos hacer cosas que disfrutábamos antes

Por: Magaly Moro

magalymoro@grupoepensa.pe

Víctor (45 años, Independencia). Doctora Moro, le escribo porque quiero enseñarle este caso a mi señora y vea que tengo razón. Resulta que llevo casado casi 20 años con Dora. Hemos pasado por tantas cosas y, pese a que tiene un carácter fuerte, yo la amo.

Me casé con Dora porque nos juramos salir adelante y estar siempre juntos para apoyarnos. En todos estos años, doctora Moro, nunca le he sido infiel, pese a los problemas; sin embargo, hay algo que me disgusta de mi esposa y ya se lo he hecho saber varias veces: su sobrepeso.

Cuando nos casamos, Dora pesaba 52 kilos y, para su estatura, tenía una figura que me hacía suspirar. Era, para mí, una Miss Universo. No obstante, con el pasar de los años ha ido aumentando de peso, y todo se salió de control cuando llegaron nuestros hijos. Tenemos tres.

Siempre creí que la subida de peso por los hijos sería temporal, pero ella le ha dado poca importancia a su aspecto físico. El problema realmente se manifiesta cuando hemos querido tener intimidad, porque ya no podemos hacer cosas que disfrutábamos antes. Se cansa rápido. Tampoco podemos ir a reuniones sociales porque me dice que no tiene ropa, que nada le queda.

Doctora, odio tener que pelear con ella por estas cosas. Le he dicho que vaya al gimnasio, que haga dieta, que haga el esfuerzo por verse mejor, pero me dice que la deje de molestar.

No sé cómo las mujeres de mis amigos se dan tiempo para hacer ejercicio y verse bien. A veces creo que entiendo por qué algunos hombres se van de la casa. Doctora, ¿qué hago?

OJO CONSEJO:

Querido, no te quedes en lo superficial. Tu esposa necesita que le des ánimo y que juntos vayan al gimnasio. Véanlo como una meta que pueden alcanzar juntos.

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