Carmencita Lara: Sus hijas mantienen su eterno legado

Carmencita Lara: Sus hijas mantienen su eterno legado

Carmencita Lara: Sus hijas mantienen su eterno legado

20 de Noviembre del 2015 - 14:15

Aunque alejada de la música, sus hijas siguen con su legado. Carmencita Lara será eterna para todos los peruanos.

Una jovencita Julia Rosa Capristán García llegó una mañana al Conservatorio Nacional de Música en busca de un profesor de piano. Le salió al encuentro un muchacho llamado Víctor Lara, quien al verla sintió que esos ojos chinitos que lo miraban sorprendida, lo turbaban. Ella pensó: “debe ser el maestro que busco”. Él no le dijo nada hasta que la escuchó cantar. “Tú no estás para ser pianista, con esa voz debes dedicarte al canto”, le aconsejó. El destino se encargaría de lo demás uniendo sus vidas. Fue así que Julia Rosa se convirtió en Carmencita Lara, tomando el nombre de su suegra, y el pueblo la coronó como “la reina de las provincias” y voz autorizada de corazones malheridos.

LA RETIRADA. A sus 89 cumplidos, Carmencita Lara ya no canta, pero escucha atentamente y abre como nunca esos ojos chinitos cuando sus hijas cuentan parte de su historia. “Hasta hace tres años ella cantaba. Recuerdo que luego de un último show en Chimbote llegó a casa con mareos, se sentía mal, empezó luego a olvidarse de las cosas, pero lo superó. Eso sí, se despidió de los shows, le dolió pero era inevitable. Hace un año fue lo peor, le dio un derrame cerebral que la dejó postrada. Y hace unos meses estuvo muy grave”, cuenta Rosario, una de sus hijas, la que canta como ella.

“Amigo, por qué tomas tanto, por qué acabas tu vida por esa mujer. Amigo, deja de beber, escucha mis palabras y así la olvidarás. Esa mujer nunca te amó, esa mujer siempre te engañó”.

- ¿Y tu mamá se echaba sus traguitos?

Muy poco, pero eso sí, era bien palomilla. Cuando cantaba ‘amigo, deja de beber’, cambiaba la letra por ‘amigo, chupa más’, y también recuerdo que brindaba imaginariamente desde el escenario con los caballeros, ‘por ellas, las botellas’. Nunca perdía su chispa mi mamita.

Quien sigue firme como un roble, a sus 91 años, es don Víctor Lara, fiel compañero de Carmencita. Con su inseparable acordeón, el registro inconfundible de su esposa y sus canciones cortavenas, tocó las puertas de las disqueras, se paseó luego por los estudios de grabación y de allí a escenarios de todo el país.

“Viajaba mucho, toda su vida fue viajar. A ella le partía el corazón dejarnos llorando y encargadas con sus comadres o mis tías. Pero era su trabajo. Ya cuando empezamos la adolescencia mi papá tuvo que quedarse para cuidarnos”, recuerda Rosario, quien junto a Rosa María y Víctor Lara sacan adelante el restaurante familiar que honra la memoria musical de su madre.

-¿Tu mamá guardó pan para mayo?

Gracias a su carrera todos sus hijos tenemos estudios superiores, compró dos terrenitos en Comas y en uno de ellos tenemos el restaurante. Tiene su pensión de gracia, no tenemos grandezas, pero mi mamá está bien cuidada.

-Rosario, muchos dicen que eres su sucesora.

La voz de mi mamá siempre será única. Yo le hacía los coros desde muy jovencita y fue ahí que me enseñó canto y hasta me ponía una peluquita para parecerme a ella. No mires al público que te pondrás nerviosa, haz esto, aquello. Yo aprendí de ella, pero no para ser su sucesora. Soy su hija y lo único que busco es que su público no la olvide.

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