​Huancayo: Joven paraliza la ciudad con esta locura de amor [FOTOS]

02 de Diciembre del 2015 - 14:52
» Textos: » Fotos: Germán Cástillo

En medio de luces, pancartas, alabanzas, papel picado, bombardas proclamó su amor a cuatro vientos en Huancayo.

No será un récord Guinnes, pero sí es digno de Ripley, al estilo de Huancayo, su gente y las excentridades de algunos. ¿Se le ocurriría a usted hacer algo similar? Claro que hemos visto el caso de un jugador que le pidió la mano a su novia a estadio lleno. Este no es el caso pero el momento es digno de recordarse.

PEDIDO. Resulta que el viernes en la noche, la Plaza de la Constitución se vio congestionada porque a un joven, de nombre Jefferson Gutiérrez Zorrilla (24), se le ocurrió pedir la mano de su novia en público, al anochecer, en medio de luces, pancartas y carteles que hacía alusión a su intención. No sólo eso, también con música y fuegos artificiales. Todo un acontecimiento en el que proclamó su amor a los cuatro vientos, en medio también de oraciones y alabanzas porque se trataba de un grupo de la iglesia evangélica “Gracia y Paz” de El Tambo.

Algo nunca antes visto. Diferente. Nada común. Eso es lo que hizo este enamorado. Y la novia, Priscila Silva de la Cruz (23) fue parte de este juego amoroso. Ella muy romántica, enamorada, feliz, porque nunca se imaginó que las fronteras de su amor iban a sobrepasar todos los cálculos de la imaginación. El joven novio había pedido permiso a la municipalidad de Huancayo para hacer uso de una determinada área y lo cercaron con flores.

Esta forma de declaración de amor y de comprometerse en matrimonio congregó a cientos de personas que pensaron que era parte de una obra teatral romántica. No fue así, simple y llanamente, Jefferson quiso demostrar así su pasión por Priscila, decirle a ella que es la única y no hay nadie más en su vida. Que esto era poco, porque podía hacer más, bajarle la luna y otras promesas cuando uno está imperturbablemente “templado”.

Lo cierto es que esto fue parte también de la expresión de un grupo evangélico para decirle al mundo que el amor es entre un hombre y una mujer y que el matrimonio no es sino la confirmación de un amor fiel y leal, a toda prueba, con la bendición de Dios. Nada ni nadie puede separarlos. Y qué mejor hacerlo en público, en medio de loas y bombardas, abrazos y felicitaciones.

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