Tras las huellas del hombre de Lauricocha

Tras las huellas del hombre de Lauricocha

Tras las huellas del hombre de Lauricocha

26 de Febrero del 2017 - 00:00

Sus restos se hallaron hace más de 50 años en el cerro Huagratacanan

Oculto bajo el portentoso cerro de Huagratacanan, olvidado y carente de visitantes, pero ante la atenta mirada desde el otro extremo de las colinas “Shushun” y “ Pan de Azúcar”, se encuentra la cueva de Lauricocha, lugar donde hace más 50 años el ingeniero y arqueólogo Augusto Cardich Loarte descubrió los restos óseos del hombre más antiguo del Perú y de América.

Restos arqueológicos. Fue entre los años 1958 y 1960 cuando Cardich, en esa cueva, encontró once esqueletos humanos, cuatro de adultos y siete de niños que arrojaron una antigüedad de 10,500 años A.C. También halló raspadores lascas, huesos fosilizados de camélidos y cérvidos, raíces de tubérculos, proyectiles, figuras de animales, representación de danzas ceremoniales etc.

La arqueóloga Denesy Palacios Jiménez sostiene que los restos óseos descubiertos demuestran que el hombre de Lauricocha no era primitivo, sino que estaba en proceso de transición, con la finalidad de establecerse en el lugar, aprovechando las condiciones geoecológicas muy propicias. “El mismo Cardich fundamenta que los cambios climáticos han influido para el desarrollo de la cultura en los Andes”.

Palacios manifiesta que se tiene que trabajar mucho para seguir con la investigación en ese lugar y en otros puntos de Huánuco, porque es seguro que existen otros restos humanos antiguos. La arqueóloga considera que la mayoría de zonas arqueológicos en esta parte del país se encuentran abandonadas por el mismo hecho de que no son puestos en valor y muchas ni siquiera están registradas.

Laguna y puente. Es una inmensa cueva que tiene 14 ventanas, que también está en el mismo cerro de Huagratacanán, solamente se llega hasta la escalinata diez, por lo agreste y la oscuridad en su interior. Los estudiosos y conocedores del lugar indican que en el interior existe arte rupestre y la Laguna Lauricocha en miniatura.

En esa misma y extensa planicie, se encuentra la laguna de Lauricocha, de aproximadamente 70 mil metros cuadrados de extensión, y en sus entrañas y frías aguas aún persisten las truchas y aves silvestres que engalanan su existencia. Allí nace el Río Lauricocha, en donde, a 200 metros de la laguna, se encuentra intacto el majestuoso Puente Inca de 24 canales, pese al paso del tiempo y al uso permanente que le dan los pobladores que transitan.

Poblado de Lauricocha. Cerca al lugar también está ubicado el apacible pueblo de Lauricocha, con sus 180 habitantes, aproximadamente, con viviendas construidas de tapial y techado con ichu. Para preparar sus alimentos, los pobladores utilizan como combustible el estiércol de ganado y la champa que abunda en toda esa jurisdicción.

La gente de la zona no tiene mucha esperanza de lograr el desarrollo con el fomento del turismo, pese a que existe ese gran potencial, porque hay poca afluencia de visitantes y mayormente llegan los estudiantes y jóvenes para hacer estudios en meses de septiembre. La única diversión y compañía que tiene la población de ese lugar es la radio, pues en cada casa no falta ese aparato, incluso los pastores la utilizan para escuchar la música y las noticias.

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