Por: Sara Abu Sabbah

Náuseas, dolor de cabeza, confusión, malestar general son síntomas propios de haber tomado más de lo que el cuerpo tolera. Lo que está ocurriendo en realidad es lo que comúnmente se dice “está zapateando el hígado”.

Este órgano es como un laboratorio que desintoxica el cuerpo de lo que va circulando en la sangre, pero situaciones como esta sobrepasan su capacidad. Es ahí que el clásico caldo de gallina tiene fama de combatir la resaca.

Tal vez lo que más podemos rescatar del caldo de gallina y la resaca es que en el proceso el cuerpo se deshidrata. El caldo nos da agua y minerales que se van recuperando. Por otro lado, aparece una sensación de fatiga o debilidad muscular, el caldo de gallina concentra fósforo que suelta la presa al agua, este mineral es necesario para que el cuerpo genere energía.

Sin embargo, lo dicho no significa que combate la resaca, los efectos de confusión y alteraciones del sistema nervioso quedan y no hay medicamento ni alimento que lo repare. Finalmente, recuerden que el agua y el fósforo que pueden ayudar están en el caldo, la presa y los otros alimentos podrían sumar a la resaca un proceso de indigestión.