Por: Sara Abu Sabbah

El alcohol contenido en las bebidas alcohólicas no necesita de un proceso de digestión, el cuerpo lo absorbe desde la boca y a lo largo del tracto digestivo. Una vez que llega a la sangre viaja al hígado donde ocurre un proceso metabólico, es decir, pasa por un proceso de transformación que como resultado genera 7 calorías por gramo de alcohol.

El hígado es capaz de metabolizar hasta 9 gramos de alcohol en una hora, esto equivale a lo que aporta una copa de vino, un vaso con cerveza o tres onzas de alguna bebida destilada como el whisky, el ron o el vodka. Si el cuerpo recibe mayor cantidad de alcohol en esa hora, los efectos nocivos y energéticos aparecen.

Las calorías del alcohol, al igual que las de los alimentos, se utilizan o se almacenan en el cuerpo. En el caso del alcohol, en el proceso de transformación, pasa a ser azúcar y luego se almacena en forma de triglicéridos. Por eso es que el consumo recurrente de bebidas con alcohol afecta la salud cardiovascular elevando los triglicéridos en la sangre. Si consumes bebidas con alcohol, que sea con moderación. No excedas las dos copas o vasos en el día.