03 de Octubre del 2014 - 21:37

El presidente Alan García hace bien al calificar de 'indignante' e 'imperdonable' que el ex ministro de su gobierno, Francis Allison, haya sido detenido en Estados Unidos por pretender sacar escondidos 30 mil dólares de ese país sin declarar.
Sin embargo, García queda mal parado al reconocer que lo llevó a su gabinete sin conocerlo y porque 'era una figura joven e independiente', al aceptar con ello un vicio de la política peruana: nombrar en cargos públicos a personas por su 'carisma', no por su intelecto y moral.
Allison, con los 'méritos' de agredir ebrio a policías y ofrecer 'armar en dos días una manifestación de respaldo' al presidente, también recibió dinero de BTR, la empresa implicada en el escándalo del 'chuponeo' en el caso de los 'petroaudios'.
E igual llegó a ministro por su'carisma', condición que ya privilegiaba la escuela montesinista en la década pasada.
Lástima que quienes se 'infiltran' y llegan al poder gracias a su imagen y contactos no son pocos y después los tenemos, por ejemplo, favoreciendo con sentencias y leyes a una universidad que les regala viajes y doctorados o trabajando por lo bajo para grupos económicos o de interés desde sus altos cargos públicos.
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