Pedro Castillo y Vladimir Cerrón.
Pedro Castillo y Vladimir Cerrón.

En el Perú manejado por Vladimir Cerrón y Pedro Castillo puede pasar cualquier cosa. Zarandean al país a su reverenda gana y lo que es peor: muestran un desdén antipatriota por instituciones base como el Congreso de la República y la Policía Nacional (amenazando al jefe de la Dircote, general Óscar Arriola). La presidenta del Parlamento, María del Carmen Alva, que no aguanta pulgas, ya salió a pararles el macho y decirles que “desde el primer día sabía que el objetivo (del gobierno) es cerrar el Congreso”. Y les recordó algo que también es cierto: que las prioridades son la lucha contra la inseguridad ciudadana, el desempleo y la corrupción. “No existe un solo sondeo de opinión en el que la Asamblea Constituyente sea prioridad para los peruanos”, acotó. Habría que explicarle con muñequitos al profesor que su sumisión al jefe del lápiz nos está llevando al barranco. Ahora resulta que, además de los sobrinos, hasta su esposa, Lilia Paredes, despacha con ministros y militantes. Aceptemos: el pueblo se equivocó en las urnas.