El presidente de Chile, Gabriel Boric, pronunciando un discurso a la nación después de que los chilenos rechazaran enfáticamente una nueva constitución propuesta en un referéndum, en Santiago, el 4 de septiembre de 2022. (Foto de marcelo segura / Presidencia de Chile / AFP)
El presidente de Chile, Gabriel Boric, pronunciando un discurso a la nación después de que los chilenos rechazaran enfáticamente una nueva constitución propuesta en un referéndum, en Santiago, el 4 de septiembre de 2022. (Foto de marcelo segura / Presidencia de Chile / AFP)

Habíamos olvidado comentar el fiasco que resultó la nueva Constitución plebiscitada el último domingo en Chile y que deja sin terreno político al cada vez más debilitado presidente izquierdista Gabriel Boric, quien apenas suma seis meses en el Palacio de la Moneda. El consenso es que el país sureño se salvó de un mamarracho constitucional, abundante en “ideas de vanguardia”, pero también “demasiado radicales”, lo que se vio refrendado en el abrumador rechazo, con casi el 62% de los votos. Bajo este panorama sombrío, Boric ha empezado a tambalear, convocó a la derecha a un nuevo diálogo de sordos para reintentar los cambios estructurales, mientras tanto Chile sigue moviéndose bajo la Constitución vigente desde la dictadura de Augusto Pinochet. Y pensar que Aquí Vladimir Cerrón y Pedro Castillo quisieron meternos el mismo cuento en el entendido de que el comunismo y el extremismo son la panacea para los problemas del país. ¡Plop!