Si queremos conservar más nutrientes la cocción al vapor resulta mejor. Al vapor se puede perder del alimento 5.6% de calcio, 9.6% de hierro, 7.7% de fósforo, entre 8.7% y 12.1% de vitaminas del complejo B, 26.7% de vitamina C y 5.3% de carotenos.

Por otro lado, otro tipo de cocción como el sancochado, donde el alimento se sumerge en su totalidad, se pierde 22.2% de calcio, 23.3% de hierro, 27.9% de fósforo, entre 36.9% y 40.8% de vitaminas del complejo B, 47.3% de vitamina C y 20.9% de carotenos.

La cocción al vapor es mejor para la pérdida de peso y para personas con estreñimiento, ya que ayuda a reducir la grasa del alimento. Al calentarse, parte de la grasa se derrite y cae fuera del alimento mientras que la fibra que previene el estreñimiento se mantiene casi intacta, a diferencia de otras formas de cocción donde la fibra puede perder parte de sus cualidades.

También resulta conveniente en personas que pierden cierta percepción del olfato por ejemplo en pacientes COVID o adultos mayores porque el vapor potencia el sabor natural de los alimentos; además, la textura y color del alimento se mantiene mucho más estable. Mientras menos agua para la cocción, menor pérdida de nutrientes.





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