Brasil, Perú y la corrupción: Odebrecht y OAS nos metieron la mano aunque de manera distinta al manazo de Ruidíaz

Brasil, Perú y la corrupción: Odebrecht y OAS nos metieron la mano aunque de manera distinta al manazo de Ruidíaz

Brasil, Perú y la corrupción: Odebrecht y OAS nos metieron la mano aunque de manera distinta al manazo de Ruidíaz

13 de Junio del 2019 - 11:39

Antes nuestro país envió a dos delanteros mucho más implacables: Domingo Pérez y Rafael Vela

ESCRIBE: Juan Ochoa  juanochoaprensa1@gmail.com

Empieza una nueva aventura futbolística peruana, ahora en Brasil. Los guerreros peruanos ya llegaron a tierras cariocas y buscarán el milagro de beberse, por tercera vez, la Copa América.

El problema es que Brasil nos espera con hambre. Es un hambre histórica, porque tres veces les hemos metido la mano y los hemos eliminado. La primera en 1975, cuando en el sorteo para pasar a la final una niña sacó un papelito que decía “Perú”; la segunda en 1978, cuando fuimos goleados 6-0 por Argentina, impidiendo que Brasil sea finalista de ese Mundial; y la tercera, cuando “Cuy” Ruidíaz, en la última Copa América 2016, metió la mano milagrosa e hizo el gol trucho que los eliminó.

EL FAUL DE ODEBRECHT Y OAS

Claro, los brasileños también han venido al Perú y nos han metido la mano hasta el fondo. Hablo de Odebrecht, de OAS y demás hierbas. Antes de Guerrero y Farfán, los peruanos enviamos a Brasil a dos delanteros mucho más implacables: los fiscales José Domingo Pérez y Rafael Vela, quienes meten adentro todo lo que se les cruce y no tienen piedad con el arco rival. Ese tipo de forwards necesita Gareca, implacables, que no hagan tanto chiche.

Y ahora justo nos toca enfrentar a Brasil… en Brasil. La suerte ha querido que Neymar se lesione y no juegue la Copa. Bueno, igual iba a salir lesionado y a la clínica frente a Perú, porque lo iba a marcar Zambrano. Este 22 de junio, los brasileños nos van a querer matar. Especialmente a Guerrero, porque el partido será en la Arena Corinthians, cuyos fans consideran a Paolo un traidor por haberse ido al Flamengo; así que a nuestro “Depredador” lo van a agarrar a botellazos y le van a recordar a Doña Peta durante todo el partido.

NOS TIENEN HAMBRE

Al Perú no le queda otra: ganarle a Venezuela y a Bolivia de entrada y, ya clasificados, esperar que Brasil nos gane 3-1, sin roche. 

Al final, Brasil y Perú avanzan, juntos como hermanos, como Odebrecht y Alan, como OAS y Susana. Ahora recuerdo aquel 1997 cuando, luego de que los rehenes de la embajada de Japón fueron liberados y Fujimori estaba en su esplendor político, Perú fue a la Copa América de Bolivia y justo le tocó el Brasil de Romario y Ronaldo. 

En la selva boliviana de Santa Cruz, los brasileños nos crucificaron por 7-0. Así es Brasil cuando se molesta. Por lo tanto, Gareca, no lo pongas a Ruidíaz el 22 ante Brasil. Thiago Silva y Marquiños, los dos centrales de un metro ochenta y cinco, lo esperan con hambre al chato para comerse un cuy chactado y vengarse de la eliminación anterior.

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