Pago al apu Huaytapallana

Pago al apu Huaytapallana

Pago al apu Huaytapallana

22 de Agosto del 2017 - 16:38
Olivia Medina

Peregrinos acuden para agradecer los favores concedidos y hacer peticiones

Una costumbre ancestral entre los creyentes del misticismo andino es el peregrinaje al majestuoso Huaytapallana, el apu más importante de la nación wanka.

Se hace cada vez que se tiene algún problema o para pedir un favor. No se va con las manos vacías, nos cuenta Estela Meza Cárdenas, quien lleva diversos productos como ofrenda. Este ritual se conoce como “pagapu”.

PEREGRINACIÓN. 

Desde muy temprano, el ofrendante parte en grupo hacia el nevado, siempre dirigido por un guía espiritual. Antes de llegar al pie del nevado, junto a la laguna Lasuntay, pide permiso al apu Huaytapallana para ingresar a sus dominios.

En el nevado está Orlando Huamán Nieto, quien nos cuenta que quiere obtener trabajo, por lo que decidió buscar a Hugo Balvin Requena, un guía espiritual de Huancayo, para que lo acompañe. Ambos chacchan coca (mastican) y fuman cigarros sin filtro.

MISTERIO. 

El guía tocó el pututo (instrumento de viento andino) para pedir el respectivo permiso. Si truena, se cree que el apu los recibe con agrado. Si se cumple con todo el ritual y se va con mucha fe, siempre se es bienvenido.

La gente busca, entre las hojas de coca, el famoso quinto (las hojas más lindas) para ofrendarlas junto con frutas, chicha, velas, azúcar, panes de trigo, mashuas y, si la situación lo requiere, hasta fetos de llama. Agradecen también al apu Wiracocha (dios sol), al tayta Wayra (viento), a la mama Pacha (tierra) y la mama Yacu (agua).

Al apu, la gente le canta, le llora sus penas, le cuenta sus anhelos y lo que quieren recibir de él. Su fe en que serán escuchados es enorme. Ellos, los creyentes, suelen llevar sus bienes recién adquiridos para ofrecerlos. Llevan carros, las llaves de su nuevo departamento, sus motos y otros bienes para que los bendiga.

Ya llegada la tarde, casi al termino del ritual, muchos de los visitantes hacen cambio de energía bañándose desnudos en las aguas gélidas de la laguna Lasuntay, siempre vigilados por su guía, pues aseguran que la laguna está encantada y puede “engañarte” y terminas ahogado. Luego se inicia el retorno, siempre con la promesa de volver para agradecer los favores recibidos.

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