Directora del FMI, Christine Lagarde, no va a la cárcel por su “reputación”

Directora del FMI, Christine Lagarde, no va a la cárcel por su “reputación”

Directora del FMI, Christine Lagarde, no va a la cárcel por su “reputación”

19 de Diciembre del 2016 - 21:21

Justicia francesa confirma que ella delinquió, pero no la manda a prisión, como haría con otros, porque tiene "reputación internacional"

La directora del FMI, Christine Lagarde, fue declarada este lunes culpable de negligencia por una corte francesa en un caso que originó un importante desvío de dinero público cuando era ministra de Economía de Francia, pero fue exenta de pena.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) le ratificó empero su "plena confianza" y aseguró que tiene la "capacidad" seguir en el cargo para el cargo que asumió en 2011. El año pasado fue reelecta para otros cinco años más a partir de julio de 2017.
De su lado, Lagarde dijo en Washington que no apelará el fallo. "No es la decisión que hubiera querido pero es momento de dar vuelta la página, parar el proceso y dedicarme a mis tareas", dijo.
La Corte de Justicia de la República (CJR) estimó que Lagarde se mostró "negligente" al no presentar en 2008 un recurso para anular una decisión arbitral en la que se concedió al empresario Bernard Tapie una indemnización de más de 400 millones de euros, provenientes de las arcas del Estado.
Sin embargo, pese a declararla culpable, la corte estimó que la "reputación internacional" de la directora del FMI y el hecho que en el momento de los hechos de los que se le acusa hacía frente a una "crisis financiera internacional" justifica que sea exenta de pena.
"Hubiéramos preferido una absolución pura y simple (...) pero debe entenderse que no hubo sanción contra Lagarde", dijo su abogado, Patrick Maisonneuve.
La fiscalía había reclamado que sea absuelta.
La directora del FMI corría el riesgo de ser condenada a hasta un año de cárcel y a una multa de 15.000 euros.
Lagarde, quien fue ministra de Economía de Francia entre 2007 y 2011, no estuvo presente durante la lectura de la decisión. Su abogado indicó que se encuentra en Washington por "motivos profesionales".


- El gobierno mantiene su confianza -
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El caso al origen de este juicio remonta a inicios de los años 1990, cuando el entonces banco público Crédit Lyonnais compró la marca deportiva Adidas al empresario y exministro de izquierda Bernard Tapie por 315,5 millones de euros. Al año siguiente, el banco la vendió por 701 millones de euros, lo que llevó a Tapie a afirmar que había sido estafado.
En 2007, el ministerio de Economía decidió recurrir a un arbitraje privado para poner fin a este largo contencioso judicial, en contra de las recomendaciones de un órgano consultativo.
El año siguiente, los tres jueces arbitrales concedieron a Tapie una indemnización de 404 millones de euros, provenientes de las arcas del Estado.
A principios de 2015 la justicia civil anuló la sentencia arbitral al considerar que fue fraudulenta. Tapie fue condenado a devolver los 404 millones de euros.
Según la decisión leída por la presidenta de la CJR, Martine Ract Madoux, Lagarde debió haber pedido más detalles sobre una "sentencia tan chocante".
La corte estimó que si lo hubiera hecho, esto "habría seguramente pertimido descubrir" que el juicio arbitral fue manipulado, para otorgar a Tapie una indemnización por "prejuicio moral".
El Estado francés habría tenido entonces argumentos sólidos para recurrir a la sentencia arbitral.
Christine Lagarde estimó, demasiado rápido según los investigadores, que no tenía los suficientes argumentos jurídicos para apelar la decisión.
"Ante una decisión tan escandalosa, aunque teníamos solo una oportunidad sobre mil de ganar" había que presentar un recurso, afirmó el miércoles Bruno Bézard, un alto funcionario del ministerio que se había opuesto, en vano, al arbitraje.
El viernes ante la corte, la exministra francesa de Economía del presidente conservador Nicolas Sarkozy aseguró que actuó con la "única intención de defender el interés general".
Había recibido el apoyo del fiscal general Jean-Claude Marin, quien estimó que "tomar una mala decisión (...) no es un delito". 

ojo