El torero peruano Andrés Roca Rey vive el mejor de sus sueños

El torero peruano Andrés Roca Rey vive el mejor de sus sueños

El torero peruano Andrés Roca Rey vive el mejor de sus sueños

27 de Septiembre del 2015 - 23:57

Tras su triunfo en los ruedos brinda entrevista a agencia noticiosa internacional

Javier López.
Madrid. EFE

Uno de los nombres más importantes de 2015 en la tauromaquia ha sido el de Andrés Roca Rey, un torero peruano de 19 años que se ha abierto camino a golpe de triunfo en las principales plazas europeas, una experiencia que, explica, ha sido como estar "inmerso" en el mejor de sus sueños.
Así lo reconoce en una entrevista con Efe minutos antes de tomar un vuelo con destino a México, donde debutará como matador el próximo día 29, concretamente en San Miguel El Alto, donde espera refrendar la gran temporada realizada en ruedos españoles, con aldabonazos importantes en plazas de primer nivel como Madrid, Sevilla, Pamplona, Bilbao y Logroño, además de Nimes (Francia).
"Si antes de empezar la temporada me preguntan cómo hubiese querido que transcurriese, pienso que jamás habría aspirado a tanto. Ha sido increíble todo lo que me ha pasado y lo bien que me ha acogido la afición. Ha sido un año de muchos sueños vividos y cumplidos", ha remarcado el diestro.
El punto de partida de ese sueño fue la tarde del pasado 19 de abril en Madrid, donde hacía su debut en la Monumental de Las Ventas, un día "de mucha responsabilidad" pues era "la única novillada que tenía contratada" hasta ese momento; "de ella dependía mi futuro y mi temporada", confiesa.
Al final "todo salió rodado", con un triunfo importante de dos orejas y la correspondiente salida a hombros por el umbral de la gloria en la primera plaza del mundo, una actuación que sorprendió y cautivó a la exigente afición madrileña por la firmeza, el valor y el toreo tan puro que demostró, y que "jamás" podrá olvidar.
"Primero porque llegaba con muchas dudas sobre si estaba preparado para torear en Madrid, y también porque sabía que ese día era el que podía solucionarme la vida. Esa responsabilidad fue clave para que la tarde se diera como se dio, para que calara entre la gente y me llevara su cariño y su respeto. Madrid me cambió la vida y siempre estaré en deuda con ella", ha afirmado Roca Rey.
El buen ambiente que dejó hizo que repitiera en San Isidro, donde volvió a dejar constancia su tremenda proyección, y después Sevilla, Pamplona, Santander, Bilbao, plazas que también le han visto triunfar a lo grande este año; eso propició que tomase la alternativa en Nimes (Francia) con un cartel de relumbrón, con Enrique Ponce de padrino y Juan Bautista de testigo.
"Ha sido un año casi perfecto. En todas las plazas donde he toreado he conseguido puntuar, y eso, cuando eres novillero, es lo que más importa. Me quedo con muchos momentos: Madrid, Sevilla, Pamplona, Bilbao y, sobre todo, la tarde de mi alternativa, donde se materializó mi sueño de chiquito", ha manifestado.
Y eso que el percance que sufrió a principios de septiembre en Villaseca de la Sagra (Toledo) estuvo a punto de truncarle la tarde de su doctorado.
"Ahora que todo ha pasado puedo asegurar que lo pasé francamente mal. Cuando me pusieron la escayola en la mano lloré como un niño, pero la mente es capaz de hacer muchas cosas, y ese fue el secreto de que pudiera torear en Nimes con un dedo roto, y después en Logroño", ha asegurado.
La historia de Roca Rey empieza un 21 de octubre de 1996 en Lima. Andrés es el pequeño de tres hermanos de una familia "humilde y trabajadora" unida por una pasión común: la fiesta de los toros.
"Somos muy taurinos, y no sólo como aficionados, pues en mi familia hay numerosos antecedentes taurinos: Mi tío abuelo fue el que comenzó todo como aficionado práctico, mi abuelo también trabajó de empresario, mi tío Juan Manuel Roca Rey es actualmente ganadero, otro tío fue rejoneador práctico, mi hermano Fernando fue el primero en llegar a ser matador de toros, y ahora yo", ha recordado.
Con sólo 10 años se puso por primera vez delante de un becerro y ya en su Perú natal empezó a hacer sus pinitos como novillero, pero todo empezaría a ir más en serio a raíz de conocer a José Antonio Campuzano, el gran artífice de su irrefrenable ascensión en los ruedos.
"José Antonio es casi como un padre para mí, una persona crucial en mi vida, al que conocí en Bambamarca cuando tenía 12 años, y que me ha enseñado mucho como torero y me ha aconsejado también a nivel humano", ha reconocido.

ojo