Rusia celebra victoria de su pueblo contra nazis en la II Guerra Mundial [FOTOS]

09 de Mayo del 2015 - 23:22

Enorme muchedumbre en Moscú homenajea memoria de "defensores de la Patria"

Unos 500.000 rusos desfilaron este sábado por las calles de Moscú mostrando retratos de sus padres o abuelos, con Vladimir Putin a la cabeza, para homenajear a los soldados del Ejército Rojo victoriosos ante la Alemania nazi.
"Es nuestro mayor festejo. Que los occidentales no hayan venido, es problema de ellos. Lo principal es que el pueblo lo recuerde y conmemore", explica en medio de la multitud Evgueni Safronov, enarbolando un retrato de sus dos abuelos.
"Intentan reescribir la historia de la Segunda Guerrra Mundial, es algo insultante. Pero estamos aquí, estamos unidos", abunda Irina Karpova, mostrando una fotografía de su abuelo movilizado en 1943, a los 18 años de edad.
El presidente ruso se ubicó al frente de esta inmensa columna que según la policía congregó a unas 500.000 personas, llevando un retrato de su padre y tocayo, Vladimir, herido durante la Segunda Guerra Mundial.
Algunas horas antes de que se formase el cortejo, bautizado de manera muy oficialista "regimiento de los inmortales", se desarrolló una parada militar de enorme amplitud en la Plaza Roja.

- 'Sangre derramada' -
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"Pilotkas" -el célebre gorro soviético- cubriendo las cabezas, banderas rojas enarboladas, cintas naranja y negro prendidas sobre el pecho, algunos inclusive vistiendo uniformes de época, una muchedumbre en la que se mezclaban moscovitas, turistas y fuerzas del orden se reunió desde la mañana temprano inundando las calles céntricas.
Sobre la plaza Pushkin y en los alrededores de la avenida Tverskaia, una arteria central de Moscú que lleva a la Plaza Roja, hombres de negocio trajeados, familias o motoristas con chaquetas de cuero veían el desfile en una pantalla gigante, aplaudiendo el discurso de Putin y coreando el himno ruso.
"Es la primera vez que me desplazo para asistir a una parada", explica Ilia Pavlovski, un estudiante de Derecho de 24 años, quien se encontraba con algunos compañeros de universidad.
"¡No soy un patriota, pero estaba 'shockeado' por todos esos intentos de privarnos de nuestro papel histórico en la victoria, después de todo lo que nos costó!", añade.
Cerca suyo, Viacheslav Ostrovski se toma una foto junto a su hija delante de un blindado de la época, cubierto de una gran bandera roja.
"Me marea sólo pensar toda la sangre que derramamos para colgar esta bandera en el Reichstag. ¡Gloria eterna para los defensores de la patria!", lanza este cuarentón, ataviado con un uniforme completo de oficial de la época.
En el metro, los vendedores habían cambiado sus mercancías habituales por ramos de claveles y las cintas naranja y negro de San Jorge, símbolo de la victoria y del nuevo patriotismo ruso preconizado por el Kremlin.

- 'Énfasis excesivo' -
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La victoria de 1945, festejada el 9 de mayo en Rusia a causa de la diferencia horaria en el momento de la capitulación alemana, ha sido elevada al rango de mito fundador del patriotismo y la grandeza rusos, uniendo a la sociedad entera en un ejercicio de memoria.
"Me reconforta el corazón ver que nuestra juventud no ha olvidado. La memoria es el zócalo de nuestra sociedad", se congratula Svetlana Tachenkova, de 68 años, quien se acercó con un retrato de su padre, quien participó en la liberación de Polonia.
"Los europeos pueden boicotearnos, pero no robarnos nuestra fiesta", añade Tachenkova, en tanto un grupo de jóvenes provoca gritos de "hurra" al desfilar bajo banderas soviéticas.
Veintisiete millones de soldados y civiles soviéticos murieron durante la Segunda Guerra Mundial, y los historiadores estiman que entre el 60 y 70% de los rusos perdió al menos a un miembro de su familia en la "Gran Guerra Patriótica", como se le llama en el país.
En San Petersburgo, segunda ciudad del país, el "regimiento de los inmortales" local reunió a unas 100.000 personas. Pero Serguei Pavlov, de 46 años, modera este entusiasmo. "No me gusta el énfasis excesivo con el que festejamos la victoria", explica.
"Por supuesto estoy orgulloso de nuestra victoria y mis dos abuelos murieron durante la guerra, pero no debemos vivir en el pasado. Todo esto nos recuerda simplemente que hoy ya no logramos alcanzar gran cosa", continúa.
Pero las celebraciones aún no terminaron, una quema de fuegos artificiales gigantesca, repartida en diez zonas, iluminarán la capital rusa al caer la noche.

ojo