Bélgica y Holanda modificarán sus fronteras por cambio del curso de un río

Bélgica y Holanda modificarán sus fronteras por cambio del curso de un río

Bélgica y Holanda modificarán sus fronteras por cambio del curso de un río

04 de Enero del 2016 - 19:46

La modificación afecta a unas tierras deshabitadas en la frontera entre ambos países

Bélgica y Holanda modificarán este año sus límites fronterizos para resolver años de complicaciones jurisdiccionales debido al cambio del curso del río Mosa, que tradicionalmente ha marcado la separación entre los dos países.
La modificación afecta a unas tierras deshabitadas en la frontera entre ambos países, situadas en el paso del río Mosa por la localidad belga de Visé, y llevará a Bélgica a ceder una península de 14 hectáreas -unos 15 campos de fútbol- a Holanda y a recibir a cambio una parcela de cuatro hectáreas del territorio holandés.
El motivo principal de este intercambio es el quebradero jurisdiccional que suponía la península, perteneciente a Bélgica pero unida únicamente a territorio neerlandés y a la que las autoridades belgas solo podían acceder por vía marítima.
El Mosa, que se utilizó para fijar la frontera en el siglo XIX, modificó su curso entre las décadas de 1960 y 1980 por unas obras, lo que provocó que la península que forma los meandros del río cambiase de país.
Cuando se establecieron las fronteras entre ambos países en 1843, esta zona estaba unida al territorio belga, pero el cambio del curso del río Mosa ha provocado que con el paso del tiempo se llegue a la situación actual, según el diario Le Soir.
Sin embargo, el debate sobre la idoneidad de transferir este área apareció hace tres años, cuando se encontró un cuerpo decapitado en la zona, según el diario La Libre Belgique.
La policía holandesa no podían acceder a la península porque era territorio belga y las autoridades de Bélgica lo tenían muy difícil para llegar porque necesitaban un permiso especial para entrar en Holanda y no había una zona de anclaje adecuada para las embarcaciones.
Este área comenzó a ser un territorio frecuentado por vendedores y consumidores de drogas y por encuentros sexuales ilícitos, que se beneficiaban del vacío legal.
Bélgica recibirá a cambio un territorio de unas cuatro hectáreas sobre una dársena construida para promover el tráfico entre los dos países.
Tras haber completado el trabajo preparatorio, este intercambio de territorios debe ser aprobado por los parlamentos de ambos países para que se haga efectivo, previsiblemente durante 2016.

ojo