Sacerdote bendice a animales porque ellos también son hijos de Dios

Sacerdote bendice a animales porque ellos también son hijos de Dios

Sacerdote bendice a animales porque ellos también son hijos de Dios

19 de Enero del 2015 - 01:30

Decenas de perros y gatos y demás mascotas acudieron a fiesta de San Antón

Como cada año por San Antón, decenas de perros y gatos y demás mascotas acudieron ayer al Santuario de Urkiola para recibir la bendición del patrón de baserritarras y animales, que celebra la fiesta en España que reconoce a ellos como hijos de Dios como lo son los humanos.
«Esto es una maravilla, nevado o sin nevar es estupendo venir, y más teniéndolo aquí al lado», subrayó Mertxe Martín, de Durango, mientras observaba juguetear en la nieve a Tom, un precioso y blanco Bichón Maltés que se camuflaba a la perfección en el entorno. A los habituales como Mertxe, Miren Azkue y Enrique Arévalo, que suelen perderse por las nueve rutas del Parque Natural, que acaba de cumplir 25 años, se sumaron por primera vez otros como Patricia Pérez de Amuzita, de Alcorta. «Ayer lo vimos en el periódico y nos hemos animado a traer a Bobby», un Boder Collie de tres años que por primera vez veía la nieve.
Y es que la celebración de la fiesta de San Antón Abad en Urkiola está considerada una cita obligada en el calendario vasco. Así desde Gipuzkoa llegaron Lorea Estévez con Lana, un travieso perro de aguas, en busca de bendición y buena salud para todo el año. Y Pupi, un precioso conejo que, asustado entre tanto perro, se dejaba envolver en los brazos de su dueña, la eibarresa Nuria Santos. Fue, sin duda, la mascota que más llamó la atención entre los asistentes. «Hemos pasado de los ovejas y vacas a los animales de compañía», señaló el párroco, Josu López.
Dentro del templo decenas de fieles asistieron a la misa de 12. «Hacía un día estupendo y hemos venido a dar una vuelta y de paso a bendecirles», aclaró Pili Ginbert, dueña de Mía. Esperaba en la fila junto a una veintena de perros, un gato y un conejo. Mientras, numerosas personas esperaban recibir uno de los 700 panecillos de este patrón que, según manda la tradición, se deben comer y compartir entre la familia y los animales. El rito se remonta a la antigüedad, cuando los campesinos se encomendaban a San Antón Abad como protector de los animales ante las enfermedades y los ataques de depredadores. Hoy son muchos los dueños que siguen la costumbre y bautizan todos los años a sus mascotas con agua bendita. Así lo contaba ayer Pui Arrieta, que junto a su hija Izaro Etxebarria, de dos años, y Jone Oleaga, de tres, acudieron como cada año a recibir la bendición del santo. Muchos, como esta baserritarra de Zeanuri que tiene un rebaño de 350 ovejas, no faltan ningún año a esta cita.

ojo