“No es piel artificial, pero tampoco es exactamente piel natural", explican.
“No es piel artificial, pero tampoco es exactamente piel natural", explican.


Una máquina podrá multiplicar piel humana para así aplicarla en personas quemadas que la requieren.

En una medida revolucionaria para la salud mundial, la empresa suiza Cutiss desarrolló la primera máquina que genera piel para injertos en grandes cantidades a partir de una muestra tomada del paciente, un gran avance para las más de 11 millones de personas afectadas cada año en todo el mundo por quemaduras graves.

Esperan que máquina llegue al mercado hacia 2023.
Esperan que máquina llegue al mercado hacia 2023.

En medicina, el método tradicional consiste en injertar un trozo de piel sana que puede estirarse hasta nueve veces su superficie, mientras que con esta máquina se puede multiplicar la muestra original por 100, y el objetivo es llegar a 500, según explicó la empresa en un comunicado.

Sin embargo, para las personas con pequeñas quemaduras de piel, el método tradicional podría ser suficiente, pero para aquellas con quemaduras en el 60% o 70% del cuerpo, la nueva técnica es revolucionaria y prometedora.

Revolución científica salvadora.
Revolución científica salvadora.


Ni artificial, ni natural

“No es piel artificial, pero tampoco es exactamente piel natural. Si queremos ser precisos, es un equivalente al tejido cutáneo a partir de la bioingeniería”, explicó la cofundadora y directora de Cutiss, Daniela Marino.

La nueva piel, denominada “denovoSkin”, tiene un milímetro de grosor, como la dermis y la epidermis normales, y un color rosa fluorescente, que una vez aplicado a la herida obtiene el color natural de la piel.

Empresa desarrolló la primera máquina que genera piel para injertos en grandes cantidades.
Empresa desarrolló la primera máquina que genera piel para injertos en grandes cantidades.

El producto, que se somete ahora mismo a ensayos clínicos, ya es utilizado para algunos pacientes.

Según la empresa, esta máquina, que espera que llegue al mercado hacia 2023, permitirá que el tratamiento sea asequible incluso para los países en desarrollo.

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