Magaly Moro |

Alfredo (27 años, San Juan de Miraflores). Señora Moro, necesito su consejo. Estoy en un grave dilema: No sé si terminar con mi enamorada o continuar con ella.

Angélica es su nombre. Es una mujer con muchas cualidades: tiene un corazón enorme, pues soy testigo de que es una buena persona, apoya económicamente a la gente pobre y dona víveres para las ollas comunes. Incluso yo la he acompañado en unas ocasiones. Sin embargo, padece de un trastorno que nos complica la vida: es mitómana. Ella no me lo contó, yo lo descubrí.

Tenemos un año de relación. A los dos meses de haber iniciado nuestro romance me di cuenta que solía mentirme. Por ejemplo, cuando le preguntaba qué desayunaba me decía que tomaba jugos, cuando en realidad ingería café. Su madre ya me lo había contado, pero yo no le tomé importancia.

Luego, cuando se desaparecía por horas me decía que se había ido a los asentamientos humanos a dejar donaciones, cuando en verdad se había ido a pasear al centro comercial. Un día mi hermana la vio, pero no se acercó a ella porque estaba apurada. En otra ocasión descubrí que tenía cartas de sus exenamorados en casa y ella me había jurado que no guardaba ningún recuerdo de nadie.

Le reclamé a Angélica todas sus mentiras y ella terminó por confesar que miente sin proponérselo. El problema se acentúa cada cierto tiempo, yo lo tolero, pero dudo que pueda soportarlo toda la vida. ¿Qué hago, señora Moro? La amo.

Ojo al consejo

Estimado Alfredo, la mitomanía es un tema serio que debe tratarse de forma profesional. Si estás seguro que ella sufre de este trastorno aconséjale que acuda con un psicólogo o psiquiatra. Ellos la puedan ayudar a sobrellevar el problema. Esto también servirá para que tu relación mejore.

Si se aman sinceramente podrán resolver juntos esta dificultad. Suerte.

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