Magaly Moro

Ernesto (35 años, Cercado de Lima). Doctora Moro, le escribo en esta oportunidad porque estoy muy angustiado por la situación que estoy viviendo. María, mi esposa desde hace dos años, quiere separarse de mí por una razón muy absurda: mis ronquidos no la dejan dormir.

Lamentablemente yo tengo el tabique desviado producto de un accidente, doctora. Esto hace que ronque ruidosamente por las noches, pero es algo que no puedo evitar. Creí que María era comprensiva al respecto, pero desde que nació nuestra primera hija hace un par de meses, ella está insoportable conmigo. “Vas a despertar a la bebé. Pareces un tractor descompuesto, ¡ya cállate!”, me grita en las noches. Luego de eso se va a otra habitación a descansar, dejándome solo. Desde hace dos meses que no dormimos juntos, ni tenemos intimidad.

Créame, señora Magaly, yo he intentado de todo para no roncar: he tomado pastillas, me he puesto tapones para las orejas y hasta probé con algunos trucos caseros, pero nada parece servir.

La última opción es someterme a una cirugía para corregir mi tabique desviado; sin embargo, tengo miedo de entrar a una sala de operaciones.

Ayer, cuando llegué del trabajo, encontré una carta de María, que decía que se iba con nuestra bebé a la casa de su hermana  por unos días para pensar sobre el futuro de nuestra relación.

Doctora, ¿Qué puedo hacer para salvar mi matrimonio? No quiero que lo nuestro acabé por algo tan tonto. Necesito su apoyo por favor. Aconséjeme.

Ojo al consejo

Ernesto, habla con María sobre el tema y traten de encontrar una solución como pareja. Consulta con tu médico para saber qué otras opciones te pueden ayudar. Si no hay otra alternativa, procede con la cirugía para superar este inconveniente. Si a pesar de ello, tu esposa se mantiene en su posición, no puedes forzarla a permanecer a tu lado. Mucha suerte.