Magaly Moro |

Maricarmen (33 años, El Agustino). Ay doctora, justo cuando creí haber encontrado al hombre perfecto, me entero que tiene un pasado perturbador. Hace una semana Walter, mi pareja desde hace siete meses, me confesó que estuvo recluido cinco años en el penal de Lurigancho, según él, por un delito que no cometió. Esta noticia me cayó como un baldazo de agua fría.

Señora Moro, le juro que jamás sospeché nada de esto. Cuando conocí a Walter, hace un año a través de un portal de citas, lo encontré un hombre maravilloso, educado, recto. Nunca imaginé que, detrás de esa cara de niño, se escondía un exconvicto por robo agravado. Por más que él me haya jurado de rodillas que es inocente y que todo fue un malentendido, no puedo creerle. ¿Cómo se supone que confíe en él si me ocultó cinco años de su vida?

Lo peor de todo es que sigo enamorada de él, doctora. Mi corazón me dice que le dé una oportunidad, pero luego pienso en lo que dirán mis amigas, mis compañeros de trabajo, mis padres... Estoy segura de que a ellos les dará un ataque cuando se enteren que su hija se enamoró de un exdelincuente.

Hace días Walter se presentó en mi casa, con un ramo de rosas rojas, y me pidió entre lágrimas que le diera una segunda oportunidad. “Déjame demostrarte que he cambiado, por favor”, me rogó antes que le cerrara la puerta en la cara.

Sea sincera conmigo, doctora Moro. ¿Usted cree que tenga un buen futuro a su lado? Por favor, aconséjeme que no sé qué hacer.

Ojo al consejo

Estimada Maricarmen, si realmente estás enamorada de Walter, entonces su pasado no debe ser un impedimento para que estén juntos. Dale una oportunidad, pero ten en cuenta que será un camino difícil y puede que no funcione, ya que la confianza es muy difícil de recuperar.

Si no estás dispuesta a pasar por eso, sigue tu camino sola. Mucha suerte.

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