Magaly Moro |

Juan Antonio (50 años, Surquillo). Querida doctora Magaly Moro, mi historia de amor se convirtió en una pesadilla. Hace un tiempo inicié una relación con Mercedes, una compañera de trabajo a la que conozco desde el 2018. Ella es madre soltera, eso para mí no significaba un problema, ya que la amaba mucho.

Cuando conocí a Renato, su hijo, se ganó mi corazón, incluso antes de la pandemia salíamos los tres todos los fines de semana, ya sea al parque, al cine o a un centro de recreación. Sentía que necesitaba un padre, ya que no supo nada de él.

Al llegar el coronavirus al Perú, le propuse a Meche que viviéramos en su departamento para que vivamos juntos los tres, porque se había quedado sin trabajo y no sabía cómo cancelar el cuarto que alquilaba.

Estábamos felices hasta que Paul, el padre de Renatito, empezó a llamarlo y pedirle a mi pareja que le diera la autorización para sacarlo a pasear. Obviamente, por el contexto, Mercedes dijo que no dejaría ir al pequeño solo, que ella iría con ellos. A mí no parecía mala idea porque el niño necesitaba conocer a su padre.

Tras la salida, Meche no me contó mucho y ese tema quedó ahí. Ese señor jamás volvió a buscar a su hijo, por lo menos hasta donde yo sabía, pero hace unas semanas descubrí que Meche, en vez de hacer compras en el supermercado como me había dicho, iba a la casa del padre de su hijo para tener encuentros íntimos. No soporté su mentira y la dejé, sin embargo, la extraño. Siento que la vida se me va porque teníamos tantos planes. ¿Qué hago para terminar con este dolor?

Ojo al consejo

Querido Juan Antonio, muchas veces entregamos nuestros sentimientos sinceros a quien no se lo merece. Lo mejor es que pases la página. Ten en cuenta que el error no lo cometiste tú, así que date un tiempo, cura las heridas y no le cierres las puertas al amor. Cuando menos lo esperes llegará la mujer indicada. Sé paciente y ya verás. Mucha suerte.

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