Magaly Moro

Ángela (28 años, San Juan de Miraflores). Doctora, tengo un gran problema amoroso. No sé si tengo que hacerle caso a mi corazón o respetar mis principios.

Mi drama empezó hace un par de meses, cuando salí a caminar al Centro de Lima. Ingresé a una licorería y el joven que atendía se me acercó. Apenas lo vi, me encantó. Antes de irme de ese lugar, el muchacho me regaló una botella de whisky.

Me sorprendió mucho, pero con ese gesto entendí que él quería algo conmigo también. Le dije que le aceptaría solo si nos lo tomábamos juntos.

Obviamente aceptó, cerró su tienda y nos quedamos hasta acabar esa botella de medio litro. La conexión fue inmediata.

Ese día intercambiamos números y, en menos de 24 horas, él me devolvió la llamada para invitarme a salir. Acepté de inmediato. Salimos por cinco semanas seguidas y me encantaba estar a su lado.

Todo estaba yendo hermoso entre nosotros hasta que el último fin de semana me propuso ser su enamorada de una manera muy diferente. “Angela bella, ¿quieres unirte a nosotros y vivir un amor mágico?”. Ni bien terminó de decir eso, aparecieron dos mujeres de su almacén. Quedé impactada. Arturo rápidamente añadió que él creía en el poliamor y deseaba que yo fuera su tercera pareja.

Doctora, no sabía qué hacer y salí de allí, y aunque su propuesta me ofendió, él me gusta mucho y no sé qué hacer. Nunca imagine que alguien me ofrecieran algo así. Estoy confundida. ¿Qué hago?

OJO al consejo

Querida Ángela, esta es una decisión muy importante, por lo que debes estar muy segura. ¿Estarías dispuesta a compartir el amor de alguien? Piénsalo bien porque en el poliamor esa es la base. Si estás lista y te gusta la idea de vivir algo así, entonces adelante.

Los comentarios negativos siempre serán parte, pero es tu vida. Suerte.