Magaly Moro

Julia (58 años, Lince). Doctora Moro, de mujer a mujer, le confieso que estoy harta de mi esposo. Lo amo; sin embargo, siento una extraña molestia debido a su estado físico: Roberto está muy achacoso, le duele todo y ya ni relaciones sexuales podemos tener.

Mi marido es 15 años mayor que yo, una diferencia de edad que jamás resultó un inconveniente, hasta ahora. Todo empezó luego que le dio COVID-19. Antes de ese virus del mal, mi Roberto era muy vigoroso, aparentaba menos edad y siempre tenía energía para todo. Lamentablemente, tras ser contagiado, comenzó a sufrir diversas afecciones.

Señora Moro, lo que me fastidia es que siempre le pedí a mi esposo que se hiciera todos los exámenes correspondientes para identificar las secuelas del coronavirus, los médicos le sugirieron que lleve terapia, pero apenas fue dado de alta, Roberto nunca más quiso pisar ni un hospital, ni una clínica.

A partir de ese momento, le cayeron todos los años juntos, varias amistades me han dicho que luce envejecido e, incluso, me han preguntado si está bien de salud. Por su parte, Roberto se queja de todo: le duelen las rodillas, la espalda, los pulmones, las articulaciones, pero cuando sus hijos o yo le decimos para ir al doctor, pone el grito en el cielo y se va a la farmacia a comprarse medicamentos.

Tengo miedo, no quiero que nada le pase, pero también, quiero recuperar nuestra vida de antes. Yo soy una mujer joven. Espero no estar pecando de egoísta. ¿Qué hago, doctora?

OJO al consejo

Querida Julia, tienes que ser un poco más paciente con tu marido, al parecer, lo que vivió cuando fue contagiado de COVID-19 lo ha impactado mucho emocionalmente. Lo que te sugiero es que converses con tus hijos y vean la manera de llevar a un médico a casa para que Roberto, poco a poco, vaya venciendo sus miedos. Y no te sientas mal por tus emociones, son naturales. Suerte.