Casos del corazón
Casos del corazón

Magaly Moro

Milagros (32 años, San Martín de Porres). Doctora Moro, estoy harta de esta situación, estoy pensando seriamente en separarme de mi esposo Paulo porque, hasta el momento, se rehúsa a mover un dedo en nuestra casa. Él y yo nos conocimos hace cinco años, justo en el mejor momento de mi vida: luego de obtener mi ansiada maestría, conseguí ascender de puesto con mucho esfuerzo y dedicación. En esa etapa nos enamoramos.

Actualmente soy gerenta de una importante empresa y me va de maravilla económicamente. El problema es que mi esposo ha dejado de trabajar porque confía que mi sueldo será suficiente para todo. Por ello, lo único que hace todo el día es ver televisión y salir a jugar fútbol con sus amigos, mientras que yo me hago cargo de todos los gastos de la casa, incluso de los suyos. Puedo entender que sea difícil para él conseguir trabajo con un buen salario de la noche a la mañana, pero ni siquiera lo intenta. Simplemente quiere vivir de mi sueldo sin hacer nada.

Doctora, ya le he dicho que cambie y busque algo que realmente le apasione, así como yo lo hice en su momento. Sin embargo, Paulo toma mis palabras a la defensiva y cree que le estoy restregando mi éxito en la cara cuando lo único que quiero ofrecerle es mi ayuda y comprensión. Las últimas semanas han sido un infierno para nosotros y creo que nuestro matrimonio está en crisis. Ya no soporto ver más su ineptitud y conformismo, pero tampoco quiero que toda nuestra relación acabe de esa manera. ¿Qué hago?

Ojo al consejo

Milagros, te aconsejo que hables con Paulo seriamente sobre la situación sin criticarlo. Recuerda que lo mejor que puedes hacer es motivarlo a que siga adelante, pero si la situación es insostenible, busca ayuda psicológica. Lo más seguro es que esté pasando por un momento de frustración o depresión. Piensa las cosas antes de tomar una decisión apresurada. Suerte.