Magaly Moro

Emilio (38, Chorrillos). Señora Moro, estoy a punto de perder los estribos luego de enterarme que mi mejor amigo y mi madre han estado saliendo a mis espaldas. Este grado de traición ha sobrepasado todos los límites y no sé cómo actuar, por eso recurro a usted.

Armando y yo somos amigos desde la infancia. Nuestras madres eran casi como hermanas, lastimosamente hace un año y medio la señora Lucy partió a causa del COVID-19 y mi amigo se quedó completamente desconsolado. A Armando lo abandonó su padre cuando era niño, así que prácticamente se ha quedado solo. Por esta razón, mi mamá comenzó a frecuentarlo, le llevaba comida y hasta le ordenaba su casa, cuando podía. Doctora, jamás me hubiera imaginado que esta “ayuda” se transformaría en un romance, que no puedo aceptar.

Hace un par de semanas quise caerle de sorpresa a Armando en su casa, pero cuando fui no estaba. Me quedé un rato afuera de su casa hablando por teléfono, y fue entonces que alcancé a verlos cuando llegaban besándose como dos adolescentes. Sentí tanta rabia que me abalancé contra él y le di unos golpes, pero su respuesta me dejó tonto. “Golpéame todo lo que quieras, pero amo a tu madre y quiero estar con ella”, me dijo. Como la gente empezó a salir de sus casas, me fui. Me he ido a vivir en la casa de un tío porque no quiero ni ver a mi progenitora. Pero ella me ha enviado mensajes diciéndome que no se separará de Armando y que regrese a casa.

¿Qué hago, doctora? Seré el hazmerreír del barrio. No soporto la idea de verlos juntos.

Ojo al consejo

Querido Emilio, entiendo que te sientas fastidiado por este tipo de relación; sin embargo, tú eres un hombre adulto y sabes muy bien que en el corazón nadie manda. Además, por lo que leo, Armando quiere algo serio con tu mamá.

Lo que te recomiendo es que converses seriamente con ellos y les pidas que sean prudentes con sus actos. Mucha suerte.