Magaly Moro

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Maribel (24 años, San Martín de Porres) Doctora Moro, estoy desesperada. Mi enamorado, Julio, está decidido a arruinar su futuro profesional. No sé cómo hacerlo reflexionar.

Hace dos semanas aproximadamente, luego que el país se enterara que un peruano llamado Francesco de la Cruz se había convertido en el ganador del primer Mundial de Globos realizado en España, mi chico enloqueció.

Me dijo que cuando era niño le encantaba jugar ese deporte con sus primos y que siempre ganaba, por lo que creía que seguía conservando ese talento. “Estoy pensando en dedicarme por completo a esto hasta alcanzar la perfección”, expresó.

Al escucharlo me quedé en shock. No podía creer que me estuviera hablando en serio porque él estudia Ingeniería de Sistemas, una carrera prometedora y de prestigio en mi opinión.

En ese momento no le hice caso, pero hace un par de días me reveló que no se había matriculado en el siguiente semestre de la universidad porque había decidido ser jugador de globo.

Puse el grito en el cielo, señora Magaly. Le dije que estaba loco, que cómo se le podía ocurrir dejar una profesión que le permitiría tener una vida acomodada por un pasatiempo sin beneficio.

Julio me respondió: “yo también puedo ser campeón mundial de globo y obtener el reconocimiento. He descubierto mi verdadera vocación. Estoy convencido”.

Señora Moro, mi novio no sabe lo que hace. ¿Cómo puedo hacer que siga con sus estudios universitarios?

Ojo al consejo

Estimada Maribel, si tu enamorado desea ser un jugador de globo creo que deberías entenderlo y apoyarlo. Lo más importante es que Julio sea feliz con lo que hace. Te sugiero que converses detenidamente con él para que así conozcas sus planes con mayor detalle. Todas las profesiones u oficios tienen un gran valor. Sé su soporte en toda circunstancia. Mucha suerte.