Magaly Moro |

Olivia (26 años, La Victoria). Ay, doctora, estoy pasando por un verdadero infierno. Hace una semana tomé la difícil decisión de terminar mi relación amorosa con Iván. Él y yo teníamos más de siete años juntos, puesto que nos conocimos en los primeros ciclos de la universidad. Lamentablemente, a Iván no le importó nuestra larga historia porque ya tiene una nueva saliente. ¿Y adivine quién es la susodicha, doctora? Pamela, la chica que, supuestamente, era solo una amiga para él.

Yo terminé con Iván porque algo andaba mal entre nosotros. Ya no me besaba, ni me hacía el amor como antes; sentía que ya no me amaba. En el fondo, muy en el fondo, sabía que Iván me era infiel, pero no quería aceptarlo. Yo sospechaba de Pamela porque era demasiado cercana a él y porque podía ver en sus ojos que deseaba con lujuria a mi chico. Sin embargo, Iván siempre me la negó. “Ay, es solo una amiga mía. Estás siendo paranoica”, me decía para calmar mis celos.

Yo tengo dignidad, doctora, por eso le di fin a nuestro romance. Pero no creí que Iván fuera tan caradura para salir con ella a menos de siete días de terminar nuestro noviazgo. Mientras yo pasé la peor semana de mi vida llorando encerrada en mi cuarto, él ya estaba en arrumacos con esa mujer. Me reemplazó en un abrir y cerrar de ojos.

Lo que más me duele es que aún lo amo, doctora. No puedo borrar de mi memoria todos los años que vivimos juntos. Me encantaría poder superar las cosas tan rápido como él lo hizo, pero no puedo. Ayúdeme.

Ojo al consejo

Olivia, necesitas aceptar que Iván ya no es más el amor de tu vida; sin embargo, no te sientas culpable por lo sucedido. Tú no cometiste un error, él sí al dejar ir a una mujer que lo amaba profundamente.

Lo mejor que puedes hacer es pasar la página. No es fácil olvidar a una persona de la noche a la mañana, pero créeme que saldrás de esta más fuerte que nunca. ¡Mucha suerte!

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