Aunque la virtualidad ha permitido que las clases se sigan desarrollando, es claro que el modelo de educación presencial tiene mayores beneficios en el aprendizaje y la salud mental de los estudiantes. En la siguiente nota, la psicóloga clínica Ginnette Urbina Castillo nos detalla cuáles son.

EXPRESAR EMOCIONES.

La interacción social con otros niños les permitirá ser más afectivos y demostrar con mayor facilidad sus sentimientos. “Muchas veces el tema de la virtualidad ayuda a enmascarar lo que uno siente por el otro”, explica.

MEJORA EL ÁNIMO.

Al salir de casa y dejar la rutina que han seguido en estos últimos casi dos años, los pequeños se sentirán más a gusto, cómodos y se restablecerá la relación con sus familiares.

COMPAÑERISMO Y SOLIDARIDAD.

Compartir un mismo espacio por un determinado tiempo hará que los niños tengan mayor facilidad para ponerse en el lugar de la otra persona, entenderlo y ayudarlo cuando sea necesario. “Recuerden que los valores del compañerismo y solidaridad surgen cuando convives con una persona, no nacen de la nada”, comentó Urbina.

MOTIVACIÓN.

El contacto con los compañeros de clase, con los amigos de otros cursos y con los docentes genera alegría en nuestros niños y jóvenes y ello los impulsa a aprender.

PERFECCIONA EL APRENDIZAJE.

Volver a las aulas implica retomar hábitos de estudio donde la disciplina y la constancia favorecen el aprendizaje y la proyección de la vida profesional de los engreídos del hogar.

RECOMENDACIONES:

La especialista aconseja a los padres plantear un regreso a clases seguro para que ellos se sientan protegidos y no asistan con temor. Cabe recalcar que volver a las aulas también puede generar frustración, ya que los niños se sentirán limitados al no poder desarrollarse como lo hacían antes.

OJO AL DATO:

El 94,2% de la población entre 6 a 11 años de edad, matriculados en algún grado de educación primaria, recibió clases a distancia, según INEI.

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