La preocupación de Rocío se incrementa “a treinta minutos por segundo, paso a paso” como dice el poema de César Vallejo. Razón no le falta, y es que verlo a Joaquín, su hijo adolescente de 13 años, sin esa sonrisa que lo caracteriza porque ya no está con Mariana, su primer amor, le parte el corazón. Quiere ayudarlo, hablar con él, abrazarlo y decirle que “a todos nos pasa”, pero no sabe cómo o si es adecuado hacerlo.
Síntomas de que atraviesa una ruptura
El fin de una relación amorosa es una dura experiencia. Y en los adolescentes suele ser peor porque estos viven las emociones de forma muy intensa. Los cambios biológicos y psicológicos por los que atraviezan exacerban sus sentimientos y hormonas; llegando a descuidar su aspecto, mostrarse inapetentes, desmotivados y sobre todo tristes e incomunicativos, algo que es común y no debe causar alarma.
3 consejos para ayudarlos
No critiques a su ex
Aunque no haya sido de tu agrado y estés feliz con la ruptura no se lo demuestres, porque pensará que era la mejor persona del mundo. Dale un tiempo para que aclare sus ideas y vea a su ex pareja otra perspectiva. Una vez que esto suceda, dile lo que pensabas de él; antes no.
Anímale a estar con sus amigos
El grupo de amigos es fundamental para el desarrollo de los adolescentes y cuando lo están pasando mal sus estos pueden ayudarles a distraerse del mal momento. Por eso anímale a que salga de su cuarto a conversar con sus amigos y ocupe su mente en otra cosa.
Cuéntale tu primer desamor
Compartir experiencias ayuda mucho a fortalecer el vínculo entre padres e hijos. Cuéntale que tú también lo pasaste mal con tu primera ruptura amorosa. Procura no insistir mucho en que se te pasó rápidamente, pues pensará que no comprendes su situación.