Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Ricardo, de 30 años, que nos escribe desde Magdalena.

Doctora Magaly Moro, le escribo con el corazón en la mano y el estómago algo revuelto. Me casé hace apenas seis meses con el amor de mi vida, una mujer maravillosa que me hace inmensamente feliz en casi todos los aspectos. Sin embargo, tenemos un problema que ya no puedo ignorar: su comida es realmente incomible.

Sabrina entra a la cocina con la mejor de las voluntades, pero el resultado siempre es un desastre sin sabor o, peor aún, quemado. He pasado este tiempo fingiendo que me encantan sus platillos, sonriendo mientras trago bocados amargos solo por no verla triste. Siento que mi salud está pagando el precio de mi silencio y ya no soporto ocultar más la verdad.

Mi mayor temor es herir su sensibilidad, pues ella se esfuerza mucho y me sirve el plato con una ilusión que me parte el alma. He pensado en proponerle que tomemos clases de cocina juntos o incluso enseñarle yo mismo mis secretos para guisar. Quiero que aprenda, pero no sé cómo abordar el tema sin que ella piense que no valoro su entrega.

Esta situación me tiene muy estresado porque las cenas se han vuelto un momento de tensión para mí en lugar de disfrute. Necesito encontrar las palabras exactas para ser honesto sin destruir su confianza ni la armonía que tenemos. ¿Cómo puedo decirle que su sazón me hace daño sin que se sienta humillada o menospreciada como esposa?

CONSEJO

Querido Ricardo, la base de un matrimonio sólido es la comunicación honesta, incluso en los detalles cotidianos. No sigas fingiendo, pues el resentimiento crecerá; mejor proponle inscribirse juntos en un taller de cocina como una actividad recreativa de pareja. Dile que quieres compartir más tiempo con ella y que te encantaría que ambos perfeccionen sus habilidades para disfrutar de cenas inolvidables. Suerte.